23/11/2016 | Actualidad

El evento, organizado por la Fundación Mujeres por África, la Fundación Ramón Areces y la Universidad Complutense, contó con personas expertas a nivel nacional e internacional en ámbitos de salud, educación, economía y género, que debatieron acerca de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible y construcción de sociedades incluyentes y justas. Así, se abordó la misma perspectiva durante toda la jornada: la lucha contra la desigualdad mundial, que está adquiriendo una enorme relevancia como fenómeno globalizado y que afecta a todas las sociedades.

Durante la sesión de apertura, la pensadora Vandana Shiva expuso su idea del ecofeminismo. Shiva expresó la necesidad social de aprender a vivir con la naturaleza, y defendió la idea de que las mujeres son las verdaderas expertas para ello, porque poner la vida en el centro de la organización social, política y económica es una cosa que ellas ya practican desde hace décadas ya que son ellas a quienes se les ha otorgado las tareas de cuidados.

Shiva nació hace 63 años en la India y es una de las mujeres más influyentes del planeta. La revista Time la identificó como una “heroína” ambiental en 2003, y Asia Week la nombró como una de los cinco comunicadores más poderosos de Asia.

Escritora de dieciséis libros, filósofa, graduada en Física y seguidora de Gandhi en su lucha contra el colonialismo de la India, Vandana Shiva es uno de los referentes como activista del movimiento ecofeminista y defendió durante toda su trayectoria política que la Tierra está viva, es sagrada y es la conexión entre todos los seres vivos.

Según ella, la creatividad ha sido desplazada por el capitalismo. Dice que la reproducción simplemente desaparece y es reemplazada por la producción. Otro punto importante que sostiene es que el ecofeminismo es un feminismo de solidaridad, no individualista; se trata de lograr que todo el mundo tenga acceso a la vida y a sus recursos.

Ecofeminismo: conociendo la tierra conocemos a las mujeres

El ecofeminismo, como el mismo nombre indica, es la convergencia de ecología y feminismo. Contribuye al desarrollo del pensamiento feminista hacia una perspectiva mucho más general, ya que aparte de defender la igualdad respecto a hombres y mujeres, respeta la naturaleza y la biodiversidad.

Las primeras conexiones entre el feminismo y la ecología se encuentran en los años 70. En ellas se define una sociedad en la que las mujeres viven sin opresión, lo que implica la construcción de una sociedad ecológica, descentralizada, no jerárquica y no militarizada, con democracia interna y en la que prevalece el uso de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.

El ecofeminismo señala que dentro del sistema patriarcal existe la dominación y explotación tanto de las mujeres como de la naturaleza, que tienen un origen común. También defiende que la biología de las mujeres, su cuerpo –lo que las capacita para gestar y crear vida-, hace que estén en una posición de mayor proximidad con la naturaleza.

Shiva ha argumentado a lo largo de su vida como activista que la razón básica por la cual existe el hambre en el mundo, son las relaciones de comercio injustas. Para erradicarlo, propone que se lleve a cabo una agricultura orgánica basada en la biodiversidad.

Con esta idea de la importancia de la biodiversidad y para promoverla en su territorio, creó un proyecto llamado Navdanya en 1987, que significa literalmente “nueve semillas”, y que es un movimiento indio para la conservación y protección de la diversidad de las semillas locales. Otra tarea importante de la que se encargan también es de alentar a los agricultores a no sucumbir a las presiones políticas y económicas que pueden poner en peligro la biodiversidad de la India.

Vandana Shiva hace mucho tiempo que afirma que la solución para salvar el planeta es sin duda la biodiversidad, cultivar y consumir orgánico. Según ella, la semilla es el primer eslabón de la cadena alimentaría y “salvarla es nuestro deber, compartirla es nuestra cultura”.

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