11/08/2008 | Actualidad > AsiaMedia
A Pedro Nueno le enerva cómo se trata a China, qué imagen se tiene de ella, cómo se la juzga. «Despreciarla es fácil y mediático», lamenta antes de apostillar que es también un tremendo error. Con el conocimiento y la experiencia acumulados durante más de diez años al frente de la China Europe International Business School (CEIBS), Nueno insiste en que el empresariado chino tiene el mismo derecho que el español o el europeo a buscar mercados. «¿Con qué legitimidad podemos decirles que no?»

A Pedro Nueno le enerva cómo se trata a China, qué imagen se tiene de ella, cómo se la juzga. «Despreciarla es fácil y mediático», lamenta antes de apostillar que es también un tremendo error. Con el conocimiento y la experiencia acumulados durante más de diez años al frente de la China Europe International Business School (CEIBS), Nueno insiste en que el empresariado chino tiene el mismo derecho que el español o el europeo a buscar mercados. «¿Con qué legitimidad podemos decirles que no?».

En la portada de la revista trimestral The LINK, órgano de contacto y difusión entre toda la comunidad educativa y ex-alumnos de la CEIBS, tiene un lugar especial y destacado un lema que resume el ideario y la razón de ser de esta escuela de negocios: ‘Educating China for the world, and the world for China’ (Educando a China para el mundo, y al mundo para China). A las puertas de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, nuestra conversación comienza con un repaso a los incidentes en Tíbet del pasado mes de marzo, calificados como los más graves de los últimos veinte años, y a la imagen de China en relación a los derechos humanos.

«Tanto el Comité Olímpico Internacional como el gobierno chino sabían que los Juegos iban a ser utilizados por muchos grupos en defensa de sus intereses particulares. El día que estalló todo yo estaba en Pekín cenando con el rector de la Universidad de Asuntos Exteriores de China y con el ministro chino de Ciencia y Tecnología y debo decir que a medida que iban llegando noticias, todos tomábamos conciencia que se estaba haciendo lo que se debía… ¿Verdad que a si hubiera pasado lo mismo en París, si, pongamos por caso, manifestantes argelinos hubiesen quemado comercios y provocado la muerte de alguna persona y la policía francesa hubiese entrado a la carga, todo el mundo lo hubiera entendido? Entonces, ¿por qué no se entiende que lo hagan los chinos? El mismo Dalai Lama ha pedido que no se boicoteen los Juegos, porque todo el mundo tiene el derecho a pensar que el proceso de negociación autonómica –entre las autoridades chinas y tibetanas en el exilio– no va tan rápido como sería de desear, pero no por eso se puede quemar a nadie.»

El yuan y la crisis subprime

Pedro Nueno, presidente ejecutivo de la CEIBS desde su fundación, no esconde su pasión por China, pero los ejemplos con los que ilustra el doble rasero de las actitudes internacionales con respecto el gigante amarillo son concretos e ilustrativos. Así, critica abiertamente el sinsentido que, según él, es la petición de la Casa Blanca para que Beijing revalorice su moneda. «Donde primero se notaría la revalorización del yuan sería en las importaciones chinas y eso, sin duda, perjudicaría a las clases más desfavorecidas de los EUA, cosa que, a su vez, repercutiría en una crisis de impagados hipotecarios mucho mayor. Oiga, de China no llegan jets privados! Los sectores de rentas inferiores se visten y equipan sus hogares con productos made in China. Fíjese que una sola empresa como Wal-Mart, una empresa que suministra a la base de la pirámide social norteamericana, tiene un monte de importación de China de entre 50.000 y 100.000 millones de dólares. ¡Una sola empresa!.»

El profesor de IESE es taxativo al afirmar que la dureza en las críticas a China responde, casi exclusivamente, a «ignorancia, pura y simple ignorancia»; y antes de intentar explicarse guarda unos segundos de silencio, como para acentuar la gravedad de tanta ligereza. «Despreciar a China es fácil y mediático. Además hay mucho empresario que aún cree que el despegue productivo chino ha hundido su negocio y por eso los chinos son los malos y ya está. Despreciar a China es no hacerse a la idea de lo que significa un país de 1.300 millones de personas sacando de la miseria a millones y millones de personas cada año, es creerse que si no tienen un Congreso como el de los Estados Unidos es que no son una democracia…»

Uno de los aspectos que más valora el gobierno chino de la presencia de empresas extranjeras en el país es que ha permitido al empresariado local familiarizarse con los modelos de gestión y administración necesarios para entrar en el mercado global. Pero Nueno asegura que, en contra de lo que se pueda pensar, el reto principal para las empresas chinas «es la globalización en si misma».

Empresarios sofisticados

«Hasta ahora -explica el alto directivo de la CEIBS-, el empresariado chino se ha movido dentro de la oportunidad china. Habrá muchos que pueden continuar así, pero a partir de un cierto momento el crecimiento te exige ir más lejos que tu propio país. El empresariado en China es como el de todas partes: los hay como los que podía haber en la España de los sesenta, personas que apenas tienen nociones de contabilidad, por ejemplo, y están en bancarrota sin saberlo. Pero también hay muchos, muchos, si me permite la palabra, sofisticados. Por ejemplo, este señor que sale aquí…»

Pedro Nueno me alcanza de la pequeña mesa central de su despacho en IESE el número de invierno de 2007 de la revista The LINK y señala la fotografía que aparece en el recuadro del margen superior derecho: «Se llama Xu Hang: es un ex-alumno que montó su empresa hace quince años, hoy cotiza en la Bolsa de Nueva York y ha comprado una empresa norteamericana importante del ámbito de la diagnosis médica. Este señor está presente en una treintena de países… En el mundo de la empresa hay un principio claro: si no eres capaz de competir en otro país porque no llegas en calidad o en tecnología o en precio o en lo que sea, algún día esos competidores a quienes no puedes plantar cara te marcarán un pulso en un tu propio país. Es decir: si la industria de automoción china no fuese capaz de competir con la del resto del mundo, se encontraría algún día con que el mercado nacional estaría provisto por Volkswagen, Ford, Peugeot o Renault. En China hay empresarios que también quieren tener su futuro, no sólo en la China sino en el mundo».

De las quince primeras empresas internacionales por valor en Bolsa, cuatro son chinas, de carácter estatal y de los sectores energético y bancario (Petrochina lidera el ranking mundial con casi 700.000 millones de dólares, y le siguen a distancia Industrial & Commercial Bank of China, China Mobile y China Petroleum), pero el profesor Nueno asegura que «en todos los sectores hay empresas que tienen potencial suficiente para salir. Lo que pasa es que les da miedo porque los mercados [en Occidente] son complicados y están saturados».

El reto del camino inverso

El presidente ejecutivo de la CEIBS apostilla a modo de reprimenda para quien la quiera oir que las empresas chinas están saliendo, y con fuerza, hacia los mercados africanos en buena medida como respuesta al desinterés que a día de hoy han mostrado los empresarios españoles, europeos y norteamericanos hacia el continente negro. «Pero salir a Europa les despierta más miedos. A Europa traen pequeño electrodoméstico pero aún no se atreven con lavadoras o sistemas de aire acondicionado o componentes de automoción… Habrá quien haga inversiones pero, por ejemplo, no creo que ningún empresario chino se adentre en el sector de la alimentación. Y no porque no estén preparados: una empresa capaz de dar de comer y beber a unas cuantas decenas de millones de personas en China puede plantearse perfectamente poner un pie en Europa. ¿No cree? ¿Por que no podría entrar en Europa una empresa de distribución que tenga 1.500 supermercados? Estoy convencido que algún día se dará un caso así, pero aún no… aún les damos miedo.»

¿Miedo? Nueno admite que a la par del miedo que los europeos tienen ante lo que podría ser una masiva deslocalización de empresas hacia Asia en general y China en particular, los empresarios chinos no se atreven aún a recorrer el camino inverso y plantar sus empresas en el Viejo Continente. «Hay razones prácticas, como que no tienen aún gente preparada para gestionar en nuestros países, afrontan entornos culturales diferentes y el mercado doméstico chino aún da mucho de sí, y también razones digamos que anímicas, porque tampoco tienen la impresión de ser bienvenidos.. De hecho, experiencias como las de Haier en Estados Unidos han puesto en evidencia que hay fundamento para tales temores.»

El resultado del esfuerzo

El presidente del Consejo Académico de CEIBS confía que con labores como la que desarrolla esta escuela de negocios vaya acrecentándose la confianza entre los mundos empresariales de Occidente y Asia. La prueba de los buenos resultados de la convivencia, afirma, es que «nuestros estudiantes se adaptan muy bien al entorno chino. De hecho, en el MBA hay un 40% de alumnos extranjeros y, curiosamente, en las elecciones a presidente de la promoción, la elegida fue una estudiante española. Tenemos también un ex-estudiante español que ha sido contratado por una empresa china y es su primer directivo no-chino. Yo ya he visto unos cuantos directivos, presidentes de compañías importantes en China, que en el momento en que los han promocionado con destino a Europa o a los EUA han optado por rechazar la oferta y quedarse allí.»

Pedro Nueno tiene claro el por qué de decisiones así: «creo que la clave es que ven el resultado del esfuerzo. La dinámica de resultados, de crecimiento, de mejora, de cosas tangibles y visibles con la que te encuentras en China, te atrapa.» Eso y, asegura, la capacidad de superación que tienen los directivos y empresarios chinos: «El ex-alumno de quien le hablé antes, Xu Hang… A modo de ejemplo: hizo el MBA y ahora se ha inscrito en un curso especial de perfeccionamiento para presidentes de empresa; cuatro días al mes durante dos años. No se ve muy a menudo, esto, por estas latitudes…»

Qué es la CEIBS

La China Europe International Business School (CEIBS), con sede central en Shangai, está considerada la escuela internacional de negocios más importante de Asia y sus programas de master en administración de empresas (MBA) se sitúan entre los más importantes del mundo. Nació en el año 1994 bajo el impulso de varias universidades y empresas internacionales y como proyecto de cooperación entre la Comisión Europea y el gobierno chino, con el objetivo de contribuir al desarrollo del tejido empresarial chino y formar redes de ejecutivos europeos y chinos con conocimientos y aptitudes para dirigir empresas en Asia.

En España, la CEIBS tiene como socia a la IESE Business School de la Universidad de Navarra y es precisamente en su sede de Barcelona donde a primeros de este año la escuela de negocios china abrió su primera oficina de representación fuera del país, todo un orgullo para Pedro Nueno, doctor en administración de empresas por la Universidad de Harvard, titular de la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa Empresarial y presidente ejecutivo de la CEIBS. La internacionalización de los alumnos es uno de los principales retos para la escuela; europeos, latinoamericanos, indios y sudasiáticos son sus principales aspirantes. La responsable de la delegación es Seanie Comerford.

La relación de la CEIBS con España, no obstante, va más allá ya que además de un apoyo financiero del ICEX por valor de 100.000 euros anuales, la escuela cuenta con tres cátedras patrocinadas –por el gobierno español, el Puerto de Barcelona y el gobierno cántabro– y mantiene acuerdos de cooperación con entidades como el Puerto de Barcelona, Telefónica, La Caixa, Banco de Sabadell y Banco Santander.