04/11/2008 | Actualidad > AsiaMedia
Entrevista a Zhao Qizheng, artífice de Pudong, el nuevo centro financiero de Shanghai

Entrevista a Zhao Qizheng, artífice de Pudong, el nuevo centro financiero de Shanghai

Zhao Qizheng, planificador del barrio de Pudong, el espectacular nuevo centro financiero de Shanghai, aboga por mejorar la comunicación y el conocimiento mutuo entre China y Occidente y pide que no se intenten imponer los valores occidentales en todo el mundo.

Usted ha publicado varios libros y uno de ellos, Introducing China to the World. Zhao Qizheng and the Art of Communication, trata sobre cómo abrir China al mundo. ¿Cuáles son para usted los pasos principales para hacerlo?

China conoce muy bien cómo es Occidente pero en cambio el mundo en general todavía conoce poco de China. Por eso tenemos que explicar cómo es actualmente el país, su cultura, su tradición, la economía, el idioma, la gente?

¿Cómo van a hacerlo?

Lo más importante es que la gente se mueva, que viaje y conozca a población de otros lugares con los que intercambiar puntos de vista. A nivel político y diplomático tenemos que potenciar los encuentros y el diálogo sobre economía y cultura para mejorar el conocimiento mutuo, siempre desde una actitud de armonía y sinceridad. Ahora, debido a la crisis económica internacional, han aumentado las conversaciones entre los líderes internacionales y tenemos que esforzarnos para que China participe en todas estas negociaciones.

¿Cómo afronta China la crisis económica?

Nosotros todavía tenemos muchos problemas económicos por resolver como país en vías de desarrollo. El problema más grande de la economía china es que tenemos un 70% de población rural y que nuestro proceso de urbanización va muy lento, lo que crea un gran desequilibrio entre campo y ciudad que queremos solucionar.

En relación a la crisis, para China la principal repercusión es la disminución de las exportaciones. Para contrarrestar esto, tenemos que fomentar el consumo interior y ayudar a los campesinos para dinamizar la economía rural. Respecto al exterior, tenemos que mejorar nuestra estructura de exportación y aumentar la calidad de nuestros productos.

¿Y cómo puede ayudar al resto de países?

China tiene grandes reservas de divisas en dólares, pero somos un país responsable y no vamos a venderlos para que no pierdan valor. Para el gobierno chino no es bueno que la economía se haya basado tanto en la exportación y queremos equilibrar las balanzas comerciales con el resto de países. Queremos importar de Europa y Latinoamérica. Con España, ahora la relación de exportaciones-importaciones es de 7 a 1, lo cual tampoco es bueno para nosotros, ¡pero no sabemos qué podemos comprar a España! Esperamos que nos expliquen qué nos pueden vender.

En el V Diálogo Oriente-Occidente, usted apuntaba que se debería renovar el sistema económico mundial. ¿Cuál sería su propuesta?

Ahora estamos todos los países, ricos y pobres, enfrentados a esta crisis global. Creo que en esta situación los países desarrollados tienen que ser más responsables y no trasladar los sectores menos productivos a los países más pobres.

Tendrían que aportar su tecnología a los países emergentes y pobres para que también se puedan desarrollar. Un ejemplo sería el sistema de reciclaje, que en Europa está muy avanzado. Estaría bien compartir esta tecnología para que los países en vías de desarrollo también pudieran implantarlo y reducir la contaminación.

Una de las herramientas más importantes hoy para que la población se abra al mundo es Internet. ¿Cree que el gobierno chino tendría que flexibilizar su política respecto a Internet y permitir el libre acceso?

Las páginas web que hemos bloqueado son muy pocas. Para que lo entendáis, es como si pasa alguien por tu calle y te insulta sin motivo, tú cierras la ventana para no oírlo. Creo que es razonable y es lo que hacemos, las páginas cerradas dan información falsa sobre China. El gobierno chino permite la máxima libertad para las personas que navegan por Internet. Hay que tener en cuenta que somos el país con más internautas del mundo, más que Estados Unidos, y si no hubiera libertad y la gente no se sintiera cómoda en Internet, no tendría tanto éxito.

Para los Juegos Olímpicos de este verano en Pekín se flexibilizaron las medidas de control sobre los periodistas extranjeros y ahora el gobierno ha decidido mantener estas medidas temporalmente. ¿No cree que sería pertinente mantenerlas de forma permanente?

Por supuesto, para siempre. Estoy seguro de que se mantendrán. De todas formas, los periodistas extranjeros no tendréis ningún problema para trabajar en China y descubrir el país. Lo que pasa es que entre todos los funcionarios todavía hay muy pocos preparados para hablar con soltura, la mayoría se ponen nerviosos ante los periodistas extranjeros y no se sienten seguros de ellos mismos o tienen miedo a que se les interprete mal.

Por eso ahora trabajamos para formar a los funcionarios para que puedan hacer declaraciones con confianza y sin temor, aunque de momento sólo a los de alto rango. Los de rango más bajo aún no pueden recibir una formación apropiada, pero con el tiempo esto va a mejorar. Sé que la comunicación es muy importante, porque sin hablar con los chinos, ¡como vais a conocer China!

Su otra publicación se titula ‘America and Americans through Chinese Eyes’. Dando un giro a este título, ¿como cree que ven los occidentales a China?

En Estados Unidos, la gente de a pie tiene muy buena imagen de los chinos, porque somos trabajadores, sinceros, honestos, amistosos? pero a nivel de políticos tenemos más problemas, porque critican sin haber viajado nunca a China. En cambio, en la historia reciente, con Europa no hemos tenido muchos conflictos graves. A veces sí que desde Europa se hacen comentarios críticos que no son verdad, pero nosotros estamos dispuestos a mejorar las relaciones para que desde Europa se nos conozca bien. Eso sí, quisiéramos que los europeos tuvierais una actitud diferente, no se puede criticar y juzgar a los otros países según vuestros propios valores, pero podemos hablar y entendernos. Los chinos criticamos muy poco a Europa porque tenemos como valor el no interferir en el exterior y vosotros no lo tenéis. Pero en China tenemos muy buena imagen de Europa.

Entonces, ¿es diferente la relación con Estados Unidos o con la Unión Europea?

Sí, es diferente porque los americanos se consideran los líderes del mundo, por ejemplo ya hemos visto su actitud en el caso de la guerra de Irak, quieren imponer sus principios en el mundo. También hay países europeos, como Gran Bretaña, que les apoyan, pero no tenemos malas relaciones en general con Europa.

¿Cree que ha cambiado la percepción del resto del mundo respecto a China después de los Juegos Olímpicos?

Un poco sí que ha cambiado, pero me parece algo superficial. Si sólo un evento como los Juegos ya hubieran hecho cambiar la imagen internacional de China, ¡nos habría salido demasiado barato! En cambio, estamos trabajando para un cambio más en profundidad.

Zhao Qizheng, nacido en Pekín en 1940, preside actualmente el Comité de Asuntos Exteriores de la Conferencia Consultiva Política Popular de China (CCPPC) y es decano de la Escuela de Periodismo y Comunicación de la Universidad del Pueblo de Pekín.

En su ponencia en el reciente V Diálogo Oriente-Occidente organizado por Casa Asia. recordó que China sigue siendo un país en vías de desarrollo y con graves desequilibrios sociales, pero con un gran crecimiento económico y ansioso de abrirse al mundo.

Tanto en el desarrollo económico como en la apertura del país, Zhao ha contribuido firmemente desde los diferentes puestos de responsabilidad que ha ocupado en su dilatada carrera. Como vicealcalde de Shanghai, Zhao planificó la construcción del buque insignia de la ciudad, el moderno barrio de Pudong, y también ha sido ministro de Información y portavoz del gobierno chino.