12/02/2009 | Actualidad > AsiaMedia
«¿El ambiente en Colombo? Euforia porque después de casi 30 años se ve un final a la guerra». Una guerra que aún obliga a este cooperante extranjero en la capital de Sri Lanka a pedir que se mantenga su anonimato. El Ejército de la antigua Ceilán avanza a pasos agigantados sobre la guerrilla tamil apostada en el noreste del país en una reducida zona selvática de unos 200 km2 en lo que, el presidente, Mahinda Rajapaksa, no se ha cansado en denominar «la batalla final». Y tal es el apoyo de la población cingalesa que en la feria-escaparate montada esta semana en Colombo con algunas de las armas requisadas al enemigo, miles de ciudadanos se agolparon para admirar el poderío del Ejército cingalés y sus éxitos en la contienda. A unos 350 kilómetros de distancia, sin embargo, los combates mantienen atrapadas a más de 200.000 personas desplazadas de sus hogares (cálculo facilitado por Naciones Unidas y Cruz Roja). Aunque hasta para ellos, el Ejecutivo de Rajapaksa tiene ya planes: el levantamiento de los welfare villages (aldeas de bienestar)

«¿El ambiente en Colombo? Euforia porque después de casi 30 años se ve un final a la guerra». Una guerra que aún obliga a este cooperante extranjero en la capital de Sri Lanka a pedir que se mantenga su anonimato. El Ejército de la antigua Ceilán avanza a pasos agigantados sobre la guerrilla tamil apostada en el noreste del país en una reducida zona selvática de unos 200 km2 en lo que, el presidente, Mahinda Rajapaksa, no se ha cansado en denominar «la batalla final». Y tal es el apoyo de la población cingalesa que en la feria-escaparate montada esta semana en Colombo con algunas de las armas requisadas al enemigo, miles de ciudadanos se agolparon para admirar el poderío del Ejército cingalés y sus éxitos en la contienda. A unos 350 kilómetros de distancia, sin embargo, los combates mantienen atrapadas a más de 200.000 personas desplazadas de sus hogares (cálculo facilitado por Naciones Unidas y Cruz Roja). Aunque hasta para ellos, el Ejecutivo de Rajapaksa tiene ya planes: el levantamiento de los welfare villages (aldeas de bienestar).

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