30/10/2008 | Actualidad > AsiaMedia
Gao Xingjian, premio Nobel de Literatura en el año 2000, hace veinte años que se fue de China, o como él dice, que China le rechazó. Desde entonces, afincado en Francia, puede expresarse con libertad y crear no sólo como chino sino como ‘artista internacional’. Con motivo de la presentación de su libro ‘Teatro y pensamiento’ y de su exposición ‘Después del diluvio’, nos habla de su pintura, de su obra literaria, sus películas y su visión del arte

Gao Xingjian, premio Nobel de Literatura en el año 2000, hace veinte años que se fue de China, o como él dice, que China le rechazó. Desde entonces, afincado en Francia, puede expresarse con libertad y crear no sólo como chino sino como ‘artista internacional’. Con motivo de la presentación de su libro ‘Teatro y pensamiento’ y de su exposición ‘Después del diluvio’, nos habla de su pintura, de su obra literaria, sus películas y su visión del arte.

El polifacético artista Gao Xingjian se fue de China acusado de ‘contaminación espiritual’ hace veinte años, pero su país natal sigue decepcionándole y no quiere ni oír hablar de mejoras o progresos gracias a los Juegos Olímpicos. ‘En Occidente todo el mundo sabe qué pasa en China. A pesar de los Juegos, la censura sigue allí. Los fuegos artificiales son efímeros, pero la vida continúa como siempre y China sigue muy lejos de la libertad de expresión y de la democracia’. ¿Pero no tiene ninguna esperanza de que esto mejore y poder regresar un día allí? ‘No, no veo ninguna posibilidad porque hasta hoy sigo censurado completamente y nada ha cambiado desde que me fui’. En China, las obras de Gao Xingjian están censuradas, pero también incluso su nombre.

El despecho para con su país de origen le lleva a agradecer profundamente que otros países expongan y difundan su trabajo. Por ello, se muestra ‘entusiasmado’ con la acogida que ha tenido su presencia en Barcelona y su participación en el Festival Internacional de Literatura Kosmopolis08.

Tampoco ahorra en alabanzas hacia su país de acogida, Francia, y afirma que ya no es un exiliado, sino que es francés desde que obtuvo la nacionalidad hace ya diez años. Sin embargo, junto a los halagos lanza una advertencia: ‘Esperemos que la actual crisis económica no provoque un cambio en esta tradición francesa de acogida de artistas, sería una lástima’.

En cambio, a donde no espera viajar es a la Feria del Libro de Frankfurt 2009, en la que China es el invitado de honor. ‘No me han invitado y tampoco me interesa ir a un evento donde China está invitada oficialmente. Tampoco creo que el gobierno chino aceptara mi presencia, ya que en el Salón del Libro de París, en 2004, montaron una gran polémica por esto’. Y añade: ‘No quiero provocar ningún escándalo político, me considero más bien anarquista y quiero estar fuera de este juego’. ¿Pero no cree que este evento puede impulsar la literatura de autores disidentes chinos, a pesar de no estar representados en la Feria? ‘No, una feria no da a conocer a un autor, es sólo un evento cultural, es como ir a los grandes almacenes o a una fiesta, pero al lector real no le influyen para nada estos eventos’, explica con rotundidad.

La voz del artista como testimonio histórico

En Kosmopolis ha participado en un debate titulado Escritores para el Cambio, pero Gao Xingjian se muestra escéptico sobre ello: ‘Muchos artistas creen que pueden cambiar el mundo, pero yo creo que no. ¿Cómo puede hacerlo una persona sola? Al final, un artista o intelectual no es más que un individuo. Pensar que puede provocar grandes cambios es un engaño, un medio usado como propaganda política’.

Aun así, considera esencial que los artistas ‘puedan expresar su voz’. Explica que los intelectuales deben ‘analizar las diferentes dificultades que atraviesa la existencia humana y ser la voz de la conciencia, una conciencia esencial para el ser humano porque necesitamos saber dónde estamos, cómo es nuestro mundo’. Enfatizando el carácter de permanencia, añade que la voz del artista ‘es el testimonio de los complejos de la propia naturaleza humana y es mucho más válido y eterno que la historia escrita por el poder. Por eso aún se leen los filósofos griegos o a Sheakspeare y no los discursos de la época’.

Para que esta voz sea válida, para Gao Xingjian debe ser libre. ‘Tenemos que deshacernos de las ataduras de las ideologías y de las leyes del mercado. Sólo así puede haber una apertura real y desde este espíritu surgirá el auténtico pensamiento’. Una declaración que no se dirige en exclusiva a países totalitarios: ‘Occidente también necesita aún la mirada de escritores independientes, no encorsetados ni por la política ni por el mercado’. El trabajo de un escritor, afirma, ‘no puede ser pasajero y tiene que estar por encima de la moda, que sí que es temporal. Si yo firmo algo es porque creo que es capaz de perdurar’.

Autor polifacético

Su obra, además de independiente y seria, es muy variada. Más conocido como escritor gracias al Nobel, Gao presenta una dilatada trayectoria como pintor y más puntualmente como cineasta, una faceta que quería emprender desde joven, pero que no llevó a cabo hasta que pudo hacer una película como él quería, muy lejos de los ideales de los productores. Su primer filme, ‘La silueta cuando no la sombra’, proyectado por primera vez en Barcelona, no es ‘nada comercial’, según el autor, que la define como ‘película-poema’ y como ‘una fábula de nuestros días’.

También presenta su último libro publicado en español, ‘Teatro y pensamiento’ (Círculo de Lectores / ElCobre), que es una muestra más de su versatilidad como escritor de diferentes géneros. Incluye cinco piezas teatrales, dos ensayos sobre su teatro y su película, un libreto para ópera, otro para danza, y un poema.

Le preguntamos si esta versatilidad viene dada por una concepción diferente del arte en Asia, entendiendo que allí abundan más los autores polifacéticos que en Occidente, a lo que responde que ‘no especialmente’ pero deja entrever una explicación: ‘Cada artista tiene sus intereses y yo desde pequeño me intereso por todas las artes. Pero es verdad que en la cultura china tradicional, las artes no eran una profesión, se practicaban por placer, gracias a lo cual los pintores o escritores no tenían la angustia de pensar que vivían de ello. Yo hago cine o pinto porque no me gano la vida con esto y al principio me pasaba lo mismo con la literatura o el teatro. Si dejas de ver la creación como un trabajo, dejas de estar encorsetado y puedes hacer cualquier cosa.’

En Barcelona también muestra su vertiente pictórica con la exposición ‘Después del diluvio’, una serie de obras de gran formato con tinta sobre tela y algunas más pequeñas sobre papel de arroz. Gao explica que le gusta la tinta china porque ‘no cambia con el tiempo’, pero que en China pintaba al óleo. ‘Abandoné el color cuando llegué a Europa y vi las grandes obras de la pintura occidental. Entonces entendí que no podría competir con ello, pero en cambio dominaba bien el uso de la tinta con agua, así que decidí aprovecharlo y buscar mi propia voz’.

Pintando el fin del mundo

La exposición ‘Después del diluvio’ recoge sus pinturas más recientes, desde 2006, sobre el fin del mundo. ‘El tema es la angustia por el futuro del Planeta, por el calentamiento global debido a la explotación en exceso de la naturaleza que está poniendo en peligro nuestra existencia. Es una señal de alarma, ya que por el momento no hay solución por culpa de la estupidez humana’.

Junto a sus pinturas se proyecta una película, la segunda de Gao, en la cual unos actores bailan sobrepuestos a las imágenes de las telas complementando la idea del trágico ‘boom’ final. El autor explica cómo surgió la idea de este montaje audiovisual, que se forjó a partir de la propuesta del Círculo de Lectores para exponer y gracias a su patrocinio. ‘La exposición no es una narración y encontrar un hilo era muy difícil. Lo hemos conseguido con el baile, que crea continuidad y convierte las telas en arte en el tiempo’.

Ante esta variedad artística, nos preguntamos qué diferencias de expresión le permite el uso de pintura o de literatura: ‘Son lenguajes muy diferentes. Se trata de la palabra, la lengua, contra la visión, la imagen. La palabra no es capaz de transmitir una visión. Transmite una idea, es otra forma de pensar. Por eso la imagen que yo busco no es sólo forma, también es un pensamiento’. Tras esta declaración añade que no le gusta el arte contemporáneo, dado que para él ‘es sólo color y forma’, y apostilla: ‘Yo quiero que mis cuadros incluyan pensamientos. No hay narración, pero se cuenta una historia, un sentimiento. Mi obra es un camino medio entre la figuración y la abstracción; entre uno y otro hay un gran espacio por llenar’.

¿Chino o francés?

A pesar de su origen, tanto en su faceta de pintor como escritor, Gao se muestra cansado de ser considerado un autor básicamente chino y defiende que su obra es internacional, ya que lleva muchos años recogiendo experiencias de todo el mundo. ‘Claro que la cultura china me sigue nutriendo porque está en mí, ¡pero no me conformo con eso! Hoy para un artista no hay fronteras, mis obras son universales y aceptadas en todo el mundo? excepto en mi país natal’.

Como fruto de esta universalidad, Gao escribe su obra tanto en chino como en francés. Si bien en China no le pueden leer, defiende su uso de esta lengua porque ‘no es la lengua de China, sino ‘mi’ lengua. No me importa usarla porque me expreso bien en ella y me gusta. Pero escribo obras tanto en una lengua como la otra y es un placer’. ¿En qué punto elige la lengua de una obra? ‘Está ligado al momento en que empiezo a concebirla, si mis primera notas están en chino la obra será en chino y también al revés. Es automático desde el inicio’.

A pesar de que reconoce que para él es más fácil escribir en chino y que en francés pasa mucho más tiempo corrigiendo, considera este bilingüismo ‘una gran aventura lingüística que implica una mentalidad y una forma de pensar y expresar diferente, por ser dos lenguas muy alejadas’. Incluso avanza algunos proyectos de futuro en los que jugará con ello: ‘Estoy pensando en escribir un libro o un poema usando las dos lenguas a la vez y también tengo una idea para una película que es una parte en francés y otra en chino’.

Sea en un u otro idioma, nos comenta la filosofía de su innovador teatro, basado en el trabajo del dramaturgo y de los actores, frente a la mayor parte del teatro occidental, donde se da mucha importancia a la dirección de la obra. ‘Yo busco, desde mis primeras obras, una nueva dramaturgia’, argumenta. ‘Por un lado está el teatro tradicional chino, la ópera, que es un teatro digamos de actores, basado sobre el arte de actuar más que sobre el texto. Después hay un teatro moderno, introducido en China hace un siglo, que llamamos ‘teatro hablado’ por la importancia del texto. Yo busco otro teatro que tenga una dramaturgia libre pero apoyada siempre sobre el arte de actuar, con canto, danza, expresión corporal, etc. Por eso escribo ensayos que complementan mis obras, como referencia. No estoy en contra de los directores, pueden representarlo como quieran, pero en estos ensayos doy mi punto de vista’.

Una lengua musical

Otro de los rasgos de la literatura de Gao Xinjian es la importancia que da a la lengua oral, algo que justifica por su búsqueda de sonoridad, de musicalidad, tanto en el teatro como en las novelas. ‘La lengua no es la escritura, antes que nada es la lengua viva, por lo que mis novelas se pueden leer en voz alta porque están muy trabajadas a nivel de tono, ritmo y musicalidad, tanto como mi poesía’, algo realmente remarcable cuando usa una lengua diferente de la suya, como es el francés, pero de lo que se siente muy orgulloso de haber conseguido.

Ahora, superados los problemas de salud que le han forzado a un cierto reposo, vuelve a su trabajar habitual con proyectos que le iluminan la mirada. ‘Después de todo el trabajo realizado para la exposición de pintura en Barcelona y la película que la acompaña, voy a revisar un libro dedicado a mi teatro. Recoge una serie de entrevistas realizadas por el traductor de mi obra teatral al inglés. Hemos gravado largas discusiones sobre mi teatro y ahora estamos dándole la forma final, espero que esté terminado a principios de 2009’. Un libro de gran calado: ‘Entra muy en detalle sobre mis ensayos sobre teatro, mis obras, mi concepción del teatro, la interpretación?’.

Tras este avance de planes y para acabar, como ganador del Nobel del 2000 y ciudadano francés le preguntamos qué opina del ganador del Nobel de Literatura de este año, Jean-Marie Gustave Le Clézio, a quien considera ‘un escritor excelente’. Comenta que desgraciadamente no ha tenido tiempo de leer su último libro, pero remarca que ya lo había comprado antes de que le dieran el Nobel y desvela sus puntos en común: ‘Es un autor serio, que no escribe sólo para vender, y como yo, es muy internacional, ¡más que yo incluso!’.