23/04/2009 | Actualidad > AsiaMedia
España es el aliado más seguro y fiable de China en Europa, según dijo recientemente Wen Jiabao, el primer ministro del país asiático. Sin duda, esa declaración, realizada tanto en público como en privado, dentro y fuera de España, tiene un gran alcance y valor político. La alabanza es consecuencia de una actitud de la diplomacia española que, distanciándose de algunos socios europeos, se caracteriza por eludir de forma sistemática las cuestiones espinosas en sus relaciones con el gigante oriental, ya hablemos de derechos humanos, Tíbet o Taiwan. Sin entrar ahora en la conveniencia o no de dicha actitud, lo paradójico de este hecho, más natural que puntual, es que dudosamente obedece a una reflexión estratégica orientada a propiciar un ambiente de confianza que permita operar un salto significativo en las relaciones bilaterales, especialmente en el plano comercial, muy por debajo aún de sus potencialidades más modestas. Así las cosas, difícilmente podemos sacar provecho de una relación políticamente tan celebrada por las autoridades chinas y españolas y que podría deparar importantes facilidades si contáramos con propuestas adecuadas a nuestra disposición

España es el aliado más seguro y fiable de China en Europa, según dijo recientemente Wen Jiabao, el primer ministro del país asiático. Sin duda, esa declaración, realizada tanto en público como en privado, dentro y fuera de España, tiene un gran alcance y valor político. La alabanza es consecuencia de una actitud de la diplomacia española que, distanciándose de algunos socios europeos, se caracteriza por eludir de forma sistemática las cuestiones espinosas en sus relaciones con el gigante oriental, ya hablemos de derechos humanos, Tíbet o Taiwan. Sin entrar ahora en la conveniencia o no de dicha actitud, lo paradójico de este hecho, más natural que puntual, es que dudosamente obedece a una reflexión estratégica orientada a propiciar un ambiente de confianza que permita operar un salto significativo en las relaciones bilaterales, especialmente en el plano comercial, muy por debajo aún de sus potencialidades más modestas. Así las cosas, difícilmente podemos sacar provecho de una relación políticamente tan celebrada por las autoridades chinas y españolas y que podría deparar importantes facilidades si contáramos con propuestas adecuadas a nuestra disposición.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China.

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