05/08/2009 | Actualidad > AsiaMedia
Durante la visita oficial a Suecia los días 11 y 13 de julio, el presidente Lee Myung-bak y el primer ministro Fredick Reinfeld, que ejerce la presidencia de la UE en este segundo trimestre de 2009, confirmaron el final feliz de las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio entre Corea del Sur y la UE (KOREA-EU FTA). Aquellas se iniciaron en mayo de 2007 y tras celebrarse 8 rondas, las dos partes negociadoras lograron el acuerdo

Durante la visita oficial a Suecia los días 11 y 13 de julio, el presidente Lee Myung-bak y el primer ministro Fredick Reinfeld, que ejerce la presidencia de la UE en este segundo trimestre de 2009, confirmaron el final feliz de las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio entre Corea del Sur y la UE (KOREA-EU FTA). Aquellas se iniciaron en mayo de 2007 y tras celebrarse 8 rondas, las dos partes negociadoras lograron el acuerdo. Las negociaciones se aceleraron a partir del encuentro mantenido el 2 de abril en Londres entre el ministro de Comercio Kim Jong-hoom y Catherine Ashtón y especialmente tras la reunión mantenida el 23 de mayo entre el presidente Lee Myung-bak, el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso y el presidente checo Vaclav Klaus, que durante el primer semestre de este año ejercía la presidencia rotativa de la UE.

El texto final será ahora mejorado técnicamente y traducido a otras 23 lenguas. El paso siguiente será el de la firma solemne del Acuerdo por Corea del Sur y la UE, probablemente en enero o en febrero del 2010 ya bajo la presidencia española de la UE. Y finalmente, se abrirá la fase más complicada y que puede dilatarse en el tiempo, la de la ratificación del FTA tanto por parte de la Asamblea Nacional surcoreana como por los poderes legislativos de cada uno de los 27 Estados de la UE.

El KOREA-EU FTA constituye ‘una gran oportunidad’, de gran calado político y económico, para impulsar y desarrollar las relaciones bilaterales. Significa un gran salto cualitativo respecto al primer Acuerdo marco de Comercio y Cooperación entre la UE y Corea del Sur, firmado en 1996, que entró en vigor el 1 de abril de 2001 tras ser ratificado por la UE y cada uno de sus Estados miembros. Desde entonces, las relaciones comerciales han crecido mucho. La UE es, tras China (168,3 billones de $), el segundo socio comercial de Corea del Sur. El comercio bilateral alcanzó en 2008, los 98,4 billones de $. El tercer socio comercial de Corea del Sur es Japón (89,2 billones de $) y el cuarto es EEUU con 84,7 billones de $.

Corea es, para la UE, su octavo socio comercial. Los surcoreanos disfrutaron en 2008 de un superávit de 18,4 billones de $ en la balanza comercial con la UE, muy superior al superávit que Corea del Sur aún mantiene con China (14,5 billones de $). La UE es también el primer inversor extranjero en Corea del Sur, por delante de EEUU y Japón. La entrada en vigor del Acuerdo de Libre Comercio sería, sin lugar a dudas, muy ventajoso para ambas partes. Para Corea del Sur significaría la posibilidad de posicionarse mejor, en plena crisis económica global, en la mayor área económica del mundo con un potencial comercial e inversor como mínimo tan importante como el de EEUU. También reforzaría el deseo surcoreano de convertir su país en un gran ‘hub’ económico y financiero en Asia oriental y poder competir con Shanghai, Hong-kong y Singapur. Diversos estudios, como el de Korea Institute for Internacional Economic Policy, han pronosticado, incluso cuantificado, los posibles efectos positivos del FTA para Corea del Sur: un incremento de las exportaciones al mercado europeo (11 billones de $), la creación de más empleo (3,8 %) y un aumento del PIB coreano (3 %). Para los europeos, el FTA constituye la llave para entrar en la cuarta economía asiática y abrir a los productos europeos el apetitoso mercado surcoreano, tradicionalmente proteccionista. También consideran Corea del Sur una buena plataforma para acceder a otros mercados asiáticos. Aunque es aventurado cuantificar ventajas o desventajas, ambas partes tienen depositadas esperanzas en este acuerdo comercial convencidos de que dará unos frutos positivos. La UE pretende potenciar su comercio exterior y corregir su deficitaria balanza comercial en Asia. Corea del Sur necesita rebajar o eliminar gradualmente las tarifas arancelarias para lograr vender más en el mercado interior europeo, también muy afectado por la recesión económica. Los surcoreanos desean incrementar sus exportaciones en los sectores del automóvil, electrónica, audiovisual, textil, química, etc. Y los europeos esperan incrementar las suyas en sectores como cosmética, maquinaria, farmacéutico, automóviles etc. y también un mejor acceso al sector servicios, como las finanzas, legal y consultoría, logística, etc.

Si bien en términos generales el FTA será positivo para ambos países, su entrada en vigor afectará de desigual manera a los diversos sectores económicos. Es comprensible que algunos ‘lobbies’ sectoriales se opongan al acuerdo, desde el sector del automóvil europeo hasta el sector agrario y ganadero surcoreano. Las Asociaciones de fabricantes de coches europeos consideran que las rebajas arancelarias a la entrada de los coches coreanos son inaceptables. Corea vendió en la UE en 2008, 446.000 vehículos (el 16% de sus exportaciones de coches) e importó solamente 37.000. Los europeos se quejan que este ‘gap’ se incrementará si el FTA entra en vigor. Sin embargo, la Comisión Europea opina que las rebajas de los aranceles por parte de Seúl permitirán a Volkswagen AG, BMW AG, Peugeot-Citroen, Fiat, etc. vender más coches, teniendo en cuenta el gran atractivo que para los surcoreanos tienen las grandes marcas europeas, muy superior al de las estadounidenses. Los coches europeos, sobre todo los alemanes, ya suman más del 50 % de los coches importados. Los americanos solo el 10 %. Asimismo, las agrupaciones de agricultores y ganaderos surcoreanos se muestran recelosas ante el nuevo FTA. Temen que un incremento de las importaciones de leche, queso y cerdo puedan afectar negativamente a la competitividad de estos sectores sensibles a los ojos de la opinión pública del país. Ya se opusieron al KORUS FTA y también se sienten preocupados por el anuncio de las negociaciones de otros FTA’s con Australia y Nueva Zelanda.

La experiencia ha demostrado que la firma de un Acuerdo no asegura su ulterior entrada en vigor. El Acuerdo de Libre Comercio con los EEUU (KORUS FTA) firmado en abril de 2007 aún no ha sido ratificado, ni por Seúl ni por Washington. El proceso que deberá recorrer el KOREA-EU FTA será también complejo y largo. Por parte de la UE, deberá ser ratificado por cada uno de sus 27 Estados miembros. Algunos como Polonia, Italia y Hungría ya han expresado sus reticencias a aceptar algunos puntos del texto pactado. En sus recientes visitas a Varsovia y Roma, el presidente Lee Myung-bak pidió al presidente polaco Lech Kaczynski y al primer ministro Silvio Berlusconi superar las discrepancias existentes.

Pero las dificultades también pueden surgir por parte coreana. No será fácil lograr que el Acuerdo sea ratificado por una Asamblea Nacional muy enfrentada por actitudes partidistas, no siempre justificadas. Cabe que la oposición gubernamental, principalmente el Democratic Party (DP), también se oponga al FTA con la UE por la vía parlamentaria e incluso con movilizaciones en la calle, como ya hizo en 2008 con el FTA con EEUU. Las actuaciones de los partidos de la oposición siguen bloqueando la ratificación del KORUS FTA por la Asamblea Nacional. Ahora, podría volver a repetirse una situación parecida con el KOREA-EU FTA. Para evitar tales reacciones opositoras, el Gobierno debería tomar acciones previsoras, informando ampliamente y sensibilizando a la opinión pública sobre el contenido y las previsibles ventajas del acuerdo con la UE. Y en su caso, aprobar las medidas compensatorias precisas en favor de aquellos sectores o sub-sectores que puedan verse afectados negativamente y puedan tener dificultades para adecuarse al nuevo marco competitivo, como el caso del sector porcino.

Corea del Sur se está jugando el poder acceder más libremente a los dos mercados más grandes del mundo, que cuentan con el mayor número de consumidores de alto valor adquisitivo. Si Corea del Sur quiere vender mucho más en los mercados de EEUU y de la UE, deberá a su vez abrir más su propio mercado a las empresas e inversores extranjeros. Hay que partir de la base que en toda negociación y acuerdo entre dos partes se producen concesiones ventajosas pero también contraprestaciones. Lo que no es posible, por ejemplo, es querer vender centenares de miles de coches surcoreanos en EEUU y en cambio rechazar la misma carne vacuna estadounidense que consumen millones de personas en los mercados internacionales.

Se trata de un importante debate que el Gobierno, los Partidos Políticos, las organizaciones empresariales y sindicales, etc. deben impulsar en la sociedad coreana. Corea del Sur es uno de los países que más se ha beneficiado del comercio internacional. El país superó exitosamente, si bien con sacrificios, la crisis asiática de 1997. Entonces se impulsaron las reformas estructurales y se empezó a abrir y liberalizar la economía. Doce años después, el sector agrario representa solo el 3 % del PIB del país, aunque siguen trabajando o dependiendo de la agricultura el 8 % de los surcoreanos, lo que tiene sus implicaciones políticas y electorales. Pero, actualmente, Corea del Sur se ha convertido en un país principalmente industrial, líder tecnológico y con grandes posibilidades en el sector servicios. El bloqueo del KORUS FTA y otra posible demora en la ratificación del KOREA-EU FTA puede perjudicar a los sectores estratégicos surcoreanos que como el del automóvil, tenen un importante peso en el sector exportador, el gran motor de la economía surcoreana.

La imagen de una ‘Corea Global’ comporta estar presente y con éxito en todos los mercados del mundo. Pero también obliga a evitar algunas actitudes proteccionistas y abrirse, en todos los aspectos, mucho más al exterior.

Jaume Giné Daví, profesor asociado del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor asociado de la Facultad de Derecho de ESADE. Investigador asociado al IGADI

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