04/10/2019 | Actualidad
Irene Masdeu, Carles Prado y Xavier Ortells, tres doctores en Traducción y Estudios Interculturales de la UAB, participaron en un diálogo organizado por Casa Asia el 3 de octubre para hablar de la migración china y las identidades transnacionales, con el título de “Enfocar China, entender el mundo”

“La migración no es sólo un movimiento geográfico, sino también trae conflictos y problemas sobre la identidad”, explicó Xavier Ortells al inicio de la conversación.

Desde los años 80s del siglo XX, la primera oleada de migración china empezó a llegar a España y la mayoría de estos emigrantes procedían de la provincia de Zhejiang, especialmente de Qingtian, una ciudad famosa por su tradición migratoria que se remonta a los años 20s del siglo pasado. Sin embargo, estos emigrantes chinos tras décadas de haber vivido en el extranjero “todavía mantienen una conexión muy estrecha con China”, según Irene Masdeu, quien investiga la movilidad, las fronteras y los vínculos transnacionales de la migración china. Bajo este contexto, expuso varios argumentos a tener en cuenta, por ejemplo la socialización de los emigrantes en España, así como la visión transnacional al opinar sobre China, su país de origen.

“La migración china representa ‘una China fuera de China’”, continuó Carles Prado, “por eso necesitamos nuevas ideas y visiones para entender estas realidades que están sobrepasando a lo que percibíamos”. Irene Masdeu luego añadió: “Después de la etapa de reforma y apertura de los años 80, mucha gente emigró de China dado que el gobierno facilitó la movilidad de los ciudadanos. Poco a poco estos emigrantes empiezan a jugar un rol en las escenas económica y política del país”.

Por otro lado, los jóvenes chinos que vienen a estudiar en España tienen, cada vez más peso en la migración china. Xavier Ortells mencionó este colectivo y opinó que el incremento de este tipo de migración no sólo se debe a la mejora de las condiciones económicas, sino también a los cambios de mentalidad de la sociedad internacional en su conjunto. “Hace 30 o 40 años aquí en España estudiar en el extranjero tampoco era común. Ahora se hizo popular no sólo porque hay más becas”, dio un ejemplo.

En cuanto a los conflictos sobre la identidad, la doctora Masdeu contó una experiencia suya: “los emigrantes chinos cuando están conmigo en China hablan de un ‘nosotros’ alejado de los chinos locales y este ‘nosotros’ me incluye también, pero en España se diferencian siempre de los españoles”. “Para mí fue un choque cultural”, destacó.

Al responder una pregunta de “cómo los jóvenes chinos que han nacido en España se conviven con los jóvenes chinos que son de China”, la doctora Masdeu en cambio manifestó su optimismo sobre este “problema” de identidad: “En primer lugar, los hijos de emigrantes chinos aunque vuelven a China a trabajar o vivir, van a grandes ciudades en vez de volver a su pueblo, y en esas ciudades la gente ha cambiado su percepción hacia los extranjeros. Además, aunque los jóvenes emigrantes no dominan bien el chino, por el entorno familiar y comunitario también aprenden las normas sociales de China”.

Sin embargo, sobre la cuestión de la migración china todavía existen muchos prejuicios que deberían ser eliminados, según Carles Prado, que estudia la relación entre China y el occidente desde la vertiente literaria. “Mucha gente aún piensa que la literatura china es menos desarrollada pero esto es un ejemplo de un  prejuicio”, concluyó.