15/04/2026 | Actualidad > AsiaView
En las últimas décadas, China se ha convertido en un líder mundial en tecnología financiera gracias a la adopción de soluciones innovadoras y al desarrollo de sistemas de pago digitales. Gigantes chinos como Alibaba y Tencent se han convertido en los principales impulsores del desarrollo de pagos móviles y de billeteras digitales en el país.

Pagos digitales en China

En la mayoría de los países desarrollados, el dinero físico fue sustituido por las tarjetas de crédito como método de pago mayoritario, que a su vez están siendo desplazadas por los pagos digitales. Una de las razones por las que estos últimos han tenido tanto éxito en China es que el uso de tarjetas de crédito nunca se ha extendido en el país, por lo que los pagos digitales se presentan como la alternativa más práctica frente al dinero físico.

A día de hoy, China es el líder mundial en cuanto a pagos digitales, servicio utilizado por aproximadamente el 88% de los consumidores. El uso de este método de pago no es exclusivo de compras online. La mayoría de las tiendas físicas del país cuentan con un código QR que escanean los clientes para efectuar sus compras, lo que hace que las transacciones sean mucho más rápidas y fáciles. Además, las plataformas de pago digital también permiten transferir dinero a otros usuarios de manera instantánea, ya sea dentro o fuera del país.

Principales aplicaciones de pago

Según un reporte de Statista, el 92% de los usuarios de servicios de pago digital en China han usado Alipay en los últimos 12 meses, posicionándolo como la plataforma de pago más usada del país. En segundo lugar, se encuentra WeChat Pay, con una penetración del 85% entre los usuarios, seguido por Union Pay y JD Pay –con un 45% y un 23% respectivamente–. A pesar de la competencia de sistemas internacionales como Apple Pay, la preferencia de los consumidores chinos se centra en los servicios locales, que cuentan con la ventaja de una mayor integración en la vida diaria.

Alipay

Alipay es una plataforma de pago online lanzada en 2004 en China por el Grupo Alibaba, el gigante internacional del e-commerce, que ya puede integrarse también en los pagos en tiendas físicas. La plataforma no difiere mucho de otros monederos digitales y, como Apple Pay o Google Pay, requiere la asociación a una o más tarjetas para pagar.

A nivel mundial, Alipay cuenta con más de mil millones de usuarios que se benefician de más de 100 servicios incluidos en la app, como crédito instantáneo, pagos a plazos y cashback. El grupo Alibaba está invirtiendo en integraciones entre online y offline, apuntando a soluciones de new retail, disponibles en las diferentes plataformas de Alibaba (Alipay, Tmall-Taobao, Fliggy, Weibo) y que agilizan la venta de productos a distancia o por click&collect.

En 2024, Alipay incorporó la opción de “Tap to Pay”, una versión mejorada del sistema de código QR que permite a los usuarios pagar acercando su teléfono móvil a la etiqueta NFC del vendedor —un dispositivo que permite el intercambio de información de manera inalámbrica—, sin la necesidad de escanear un código ni abrir la aplicación.

WeChat Pay

WeChat Pay es el monedero digital conectado con WeChat, la app china de mensajería estrenada en 2011 por Tencent y que hoy cuenta con más de mil millones de usuarios activos. El ecosistema de WeChat ofrece a sus usuarios diversos servicios, también de terceros, gracias a su marketplace accesible a otras empresas que pueden desarrollar aplicaciones dedicadas.

WeChat Pay proporciona una experiencia de usuario muy parecida a la de su competidor Alipay, con pagos que se realizan a través de un código QR escaneado por el cliente o el comerciante. Hoy es una de las plataformas más populares para pagos móviles en los establecimientos, precedida solo por Alipay, que sigue siendo la app más utilizada para pagos online y en puntos de venta.

Inicios del sector FinTech en China

China es actualmente uno de los mercados de FinTech más grandes del mundo. Ello se debe, principalmente, a las deficiencias estructurales de su sistema financiero tradicional –incapaz de satisfacer las necesidades de una creciente clase media–, una economía en auge, el alto nivel de conectividad digital de la sociedad y un entorno regulatorio favorable.

La falta de servicios financieros adecuados y un entorno interno protector en China a principios de los años 2000 proporcionaron un entorno fértil para el crecimiento de sistemas de pago no bancarios. Para apoyar a sus actores nacionales, el gobierno chino retrasó la apertura del sector financiero a empresas extranjeras. Esto, junto con la ausencia de regulaciones sobre sistemas de pago móvil no bancarios, permitió que empresas como Alibaba o Tencent crecieran exponencialmente. Paralelamente, la democratización de los smartphones, el acceso a internet móvil y la creciente importancia del comercio electrónico en el comercio minorista impulsaron aún más el crecimiento del sector de pagos móviles. Ya en 2010, China superó los 450 millones de personas conectadas a internet, de las cuales el 66% utilizaban dispositivos móviles.

La implicación del gobierno chino

El Gobierno de China apoya activamente el desarrollo de la industria FinTech mediante la introducción de soluciones financieras innovadoras en los programas gubernamentales y la promoción de la creación de monedas digitales y sistemas de pago.

China ha sido uno de los primeros países en lanzar su propia moneda digital –una Central Bank Digital Currency–, el yuan digital, respaldada por el banco central chino y con el mismo valor que el yuan físico. Con su introducción, las transacciones financieras se han vuelto más rápidas y fáciles, reduciendo los costes de las transferencias interbancarias, los pagos en tiempo real y las donaciones.

En 2022, el gobierno chino publicó un plan de desarrollo de la industria —FinTech Development Plan— para mejorar la eficiencia del sector y fomentar su crecimiento. Para alcanzar este objetivo, las autoridades han llevado a cabo medidas como el fortalecimiento del marco regulatorio para las empresas FinTech, el apoyo a la construcción de una mejor infraestructura digital nacional y la promoción de un ecosistema de innovación.

Por otro lado, el Banco Popular de China ha establecido un mecanismo de “sandbox regulatorio” que permite a las empresas de tecnología financiera probar sus innovaciones en un entorno controlado. Esto ha sido crucial para mitigar los riesgos asociados a los nuevos productos financieros y, al mismo tiempo, fomentar la creatividad y el avance tecnológico.

Más allá de los pagos digitales

Las grandes plataformas de pago digital se han convertido en aplicaciones multiuso, con funciones como pago de facturas de tarjetas de crédito, gestión de cuentas bancarias, transferencias entre particulares, recarga de teléfonos móviles prepago, compra de billetes de autobús y tren, pedidos de comida, servicios de transporte, selección de seguros y almacenamiento de documentos de identificación digital.

En este proceso de diversificación, los gigantes chinos de FinTech han desarrollado plataformas de gestión de activos, que ofrecen tanto productos financieros propios como de terceros y permiten, incluso, invertir en ciertas compañías. A su vez, también han empezado a ofrecer microcréditos y préstamos de hasta 12 meses a particulares y pequeñas empresas, así como seguros de salud y de vida.

El puntuaje crediticio es otra de las funciones más exitosas que han incorporado. A partir de los datos recogidos de los servicios de la aplicación —como el historial de pagos y las interacciones sociales— se asigna una puntuación al usuario, que aumenta o disminuye dependiendo del cumplimiento de sus obligaciones. Una puntuación más alta ofrece beneficios como un mayor límite de crédito y trato preferencial para adquirir préstamos. De esta forma, el sistema funciona como un programa de fidelización a través de recompensas.

Diferencias con el modelo de FinTech europeo

A diferencia de las FinTech chinas, con servicios altamente integrados dentro de una sola plataforma y con los pagos digitales como núcleo del ecosistema, las empresas europeas siguen un modelo especializado centrado en servicios concretos, donde los pagos son una extensión del sistema bancario y los métodos de pago preferidos son las tarjetas de crédito y los mecanismos contactless vinculados a cuentas bancarias. El proceso de pago requiere más pasos y la interacción con diferentes intermediarios –bancos, apps y pasarelas de pago–, lo que reduce la fluidez, pero ofrece mayores garantías de seguridad.

También en Europa el acceso al crédito sigue procesos más regulados y tradicionales. Las entidades dependen en mayor medida de historiales crediticios convencionales, y el crédito rara vez está integrado en aplicaciones no financieras. El resultado es un sistema más lento, pero también más controlado.

Por otro lado, Europa ha apostado por un modelo de open banking, en el que los datos financieros pueden compartirse entre entidades autorizadas. Esto fomenta la competencia y la innovación descentralizada. China, en cambio, se basa en ecosistemas cerrados, donde los datos están controlados por grandes plataformas tecnológicas. Esto permite una integración mucho más profunda de servicios, pero reduce la interoperabilidad y concentra el poder en pocos actores.

En China, el desarrollo FinTech siguió inicialmente una lógica de “innovar primero, regular después”, lo que permitió una expansión muy rápida, pero también generó riesgos que han llevado a una mayor intervención estatal en los últimos años. En Europa, el enfoque ha sido el inverso: la regulación se ha establecido antes o durante el desarrollo del sector, con un fuerte énfasis en la protección del consumidor y la estabilidad financiera.

Conclusión

El auge de los pagos digitales en China ha transformado de forma acelerada los hábitos financieros de millones de personas, situando a empresas como Alibaba y Tencent en el centro de un ecosistema que va mucho más allá de las transacciones y abarca crédito, inversión y servicios cotidianos.