¿Qué valoración hace de su experiencia de casi 6 años como diplomático destinado en Afganistán?
Personalmente, lo que más satisfacción me ha dado de esta etapa de mi vida profesional no tiene que ver con mi trabajo como diplomático, en un sentido estricto, sino más bien en el hecho de haber convivido y compartido experiencias extraordinariamente enriquecedoras y positivas con su sociedad civil; el haber podido tener un contacto directo con la población afgana y entender su cultura y manera de vivir.
Hay mucho por hacer, sin embargo, aún en Afganistán. ¿Qué balance hace de su estancia?
Es cierto, hay todavía mucho trabajo por hacer, en términos políticos, legales, de seguridad, de asistencia sanitaria, son muchos los ámbitos en los que hay que seguir trabajando y hay muchos retos a asumir todavía, pero también es cierto que se ha hecho mucho durante este período de presencia internacional. Me gusta ser optimista y ver siempre el vaso medio lleno en vez de ver sólo el lado negativo. Pero mire, se han construido muchas escuelas, hospitales, carreteras … seguro que la seguridad no está en el balance de las cosas positivas, pero, en conjunto, los pasos que se han hecho hasta ahora han sido en la dirección correcta.
En cuanto a la retirada de las tropas internacionales previstas para el 2014, teme que los talibanes deseen recuperar el poder?
Este es un tema complicado. Lo que pienso es que habrá un periodo de transición, y que éste se hará de forma progresiva, pero estoy seguro de que Afganistán no será abandonado. Y en cuanto a los talibanes tendremos que vigilarlos de cerca. Hay que recordar, sin embargo, que no son tan fuertes como eran en 2001 aunque no se les debe subestimar. Estoy confiado en que el nuevo gobierno será capaz de controlar la situación.
Usted acaba de publicar un libro, Pasaje Afgano, donde la mujer es la protagonista. ¿Por qué?
El libro trata sobre mis experiencias personales viviendo y trabajando en Afganistán, sobre todo en un sentido más personal y está dedicado no sólo a las mujeres, sino también a los niños afganos. Estos dos colectivos son los que más han sufrido este largo período de guerra y miseria, y también los que más han luchado para intentar llevar una vida lo más normal posible. El libro es también el resultado de mi pasión por este país y, pienso que es una buena manera de rendirles un homenaje con mi testimonio personal.
Además de ser diplomático, y escritor también le gusta pintar. En la sede de Casa Asia hay expuestas 8 pinturas sobre Afganistán. Como ha sido la iniciativa?
Bueno, es una buena manera de complementar el libro desde otro registro y, de hecho, tengo muchas más de pinturas. Estas 8 pinturas expuestas en Casa Asia, la mujer es de nuevo la protagonista principal. Son mujeres sin rostro, pero he intentado que todas desprendan un mensaje de esperanza. Bueno, es de nuevo el producto de mi pasión por este país, como le comentaba antes.






