17/03/2011 | Actualidad

La arquitectura, la gastronomía e incluso los clanes y las tribus, son una mezcla de todas las influencias que ha recibido el país a lo largo de los siglos. Países como Malasia, China, España y Estados Unidos pueden verse reflejados en distintos sitios por todo el país, aunque aún se conserven, también, maravillosos vestigios de sus tribus más ancestrales.

Un claro ejemplo es la capital, Manila, la expresión de la diversidad. No es tan solo una gran urbe con casi diez millones de habitantes, sino una caja de sorpresas, que aunque fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, alberga numerosos vestigios coloniales. Además, a partir de su reconstrucción, se ha convertido en una ciudad moderna con una amplia gama de servicios y una clara influencia de su último invasor, los Estados Unidos.

Las influencias españolas, invasor del país durante casi medio siglo, han dejado rastro por todo al archipiélago, aunque merecen especial atención la ciudad portuatria de Cebú, donde Magallanes mandó erigir una cruz, marcando así el inicio de la cristiandad en Filipinas, o Vigan, en el norte de Luzón, dónde se conservan restos del legado arquitectónico español.

Pasearse por la historia filipina implica también fijarse en aquello que se ha mantenido  imperturbable. Un ejemplo es Banaue, también en el norte de Luzón, con unos bancales donde se cultiva el arroz excavados en la ladera de una colina hace más de dos mil años. O el Lago Sebu, en las tierras altas del sur de Tiruray donde uno se puede maravillar con el estilo de vida de la tribu local t’boli que ha resistido a sus invasores a lo largo de los siglos.

Además no hay que olvidar que Filipinas es un archipiélago lleno de islas y en ellas cientos de playas paradisíacas como Puerto Galera, en la isla de Mindoro, o Uraran, en la isla de Catanduanes, que nos ofrecen un entorno apacible y casi inexplorado.

La mezcla de influencias convierte Filipinas en un lugar lleno de sorpresas y opciones. El viaje no solo nos servirá para disfrutar de una nueva cultura, sino para hacer revivir otras nuevas y ver como interactúan entre ellas.