01/02/2011 | Actualidad

Cada vez son más las personas que se atreven a viajar en transmongoliano, la ruta férrea que une Moscú con el lejano Oriente. A lo largo de 26 días de viaje, uno podrá visitar des de los palacios de la capital rusa, hasta los templos de Ulan Bator o las calles de Pekín, pasando por pequeños asentamientos situados en las fronteras entre los distintos países. Una experiencia diferente, que acerca a los visitantes a una realidad muy distinta del continente.

El transmongoliano atraviesa paisajes tan variados como desiertos, tundras, lagos, montañas, zonas boscosas, y lugares célebres como el desierto de Gobi en China, la estepa de Mongolia, o los montes Urales. También nos ofrece la posibilidad de visitar aquellas zonas menos turísticas de los distintos países cuyas culturas han sido preservadas a lo largo de milenios como Sühbaatar o Zamiin Uud, asentamientos mongoles ubicados en la frontera.

El tren realiza un recorrido de más de nueve mil kilómetros con distintas paradas a lo largo del camino donde el viajero podrá decidir su  ruta turística por la ciudad o poblado. Aunque también se ofrece la posibilidad de escoger que tipo de viaje quiere uno hacer en función de su economía y curiosidad. Hay ofertas que incorporan alojamientos en casas locales de los nómadas o en hoteles de clase turística si lo que se quiere es un viaje más económico y aventurero, u hoteles más lujosos y rutas más programadas si lo que se busca es una mayor comodidad y calidad.

Así pues, hay una nueva posibilidad de conocer Asia, quizá menos cómoda que los rápidos viajes de avión, pero posiblemente más intensa y cercana. Para todos aquellos que no les importe perderse en un continente entero.