Ciclo de webinars «Geopolítica de la innovación: Asia, Estados Unidos y Europa ante la rivalidad tecnológica»
La innovación tecnológica se ha convertido en el eje central de la competencia geopolítica del siglo XXI. En un contexto marcado por la digitalización, la inteligencia artificial y la transición hacia economías basadas en datos, los grandes polos de innovación —China, Estados Unidos y en menor medida, la Unión Europea— compiten no solo por alcanzar o preservar su autonomía tecnológica, sino también por influencia estratégica.
En el momento actual, Estados Unidos mantiene aún una posición dominante gracias a su ecosistema de innovación, impulsado por las grandes plataformas tecnológicas, universidades de élite capaces de atraer talento global y un mercado financiero capaz de sostener inversiones masivas en I+D. Silicon Valley, cada vez más vinculado al sector de la seguridad y la defensa, sigue siendo el epicentro de la innovación disruptiva, aunque enfrenta desafíos relacionados con las enormes expectativas generadas por las nuevas herramientas, la regulación y la dependencia de cadenas de suministro externas de recursos clave, como los chips avanzados o los minerales críticos.
En Asia encontramos varios actores significativos, entre los que sobresale China. Pekín apuesta por la autosuficiencia tecnológica mediante planes como “Made in China 2025” y fuertes inversiones en semiconductores, inteligencia artificial y telecomunicaciones. Esta estrategia busca reducir la dependencia de proveedores extranjeros y consolidar su influencia en sectores críticos, mientras otros países asiáticos —como Corea del Sur y Japón— refuerzan su papel en innovación avanzada. Europa, por su parte, se enfrenta al reto de no quedar rezagada. Aunque cuenta con capacidades científicas y un marco regulatorio sólido, su fragmentación y menor inversión privada limitan su competitividad. La Unión Europea intenta responder con iniciativas como la Ley de Chips y programas para impulsar la soberanía digital, priorizando valores como la protección de datos y la sostenibilidad. En definitiva, la rivalidad tecnológica no es una cuestión meramente técnica: redefine alianzas, genera tensiones comerciales y condiciona la seguridad global. La innovación se convierte así en un instrumento de poder, donde la capacidad de controlar tecnologías clave y fijar estándares determinará el equilibrio geopolítico en las próximas décadas.










