La India y la Unión Europea (UE) están experimentando un cambio significativo en su relación estratégica y comercial. La reciente imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos podría provocar una reconfiguración en las dinámicas de poder e influencia entre países.
Con la llegada del nuevo contexto geopolítico, la India —una de las principales economías emergentes— busca profundizar sus lazos con Europa para diversificar sus socios comerciales y reforzar su independencia económica ante las medidas restrictivas a sus exportaciones. Según la Cámara de Comercio e Industria de la India, se espera que pase a ser la cuarta economía mundial en 2026, superando a Japón con un crecimiento del PIB del 7,7 % .
Por su parte, países como España procuran fortalecer su posición en la región euroasiática, presentando distintos enfoques en el nuevo escenario internacional.
Los aranceles estadounidenses: un punto de inflexión
El pasado miércoles 26 de agosto, tras las sanciones impuestas contra Moscú, Estados Unidos anunció que impondría aranceles del 50 % a la mayoría de las importaciones indias, duplicando el 25 % establecido anteriormente, en respuesta a las compras de crudo ruso por parte de la India . Esta medida ha sido impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, que busca presionar a la India para que reduzca su dependencia energética y, de esa forma, se sume a las sanciones occidentales contra Rusia, impactando directamente en la balanza comercial entre la India y EE.UU., uno de sus principales destinos de exportación.
Esta decisión del gobierno estadounidense ha tenido un impacto significativo en varios sectores clave de la economía india, como el textil, la joyería, los productos químicos, entre otros . Según la Oficina del Censo de Estados Unidos , en 2024 el comercio de bienes entre los dos países generó un déficit comercial para los Estados Unidos de aproximadamente 48.000 millones de dólares , afectando el crecimiento económico estadounidense.
Defendiendo su política energética como una necesidad estratégica, la India ha calificado las acciones “injustas e irrazonables”, dado que China compró más petróleo ruso que la India el año pasado. Según el exfuncionario comercial indio Ajay Srivastava, «Washington evita apuntar a Pekín debido a la influencia de China sobre minerales críticos que son vitales para la defensa y la tecnología de Estados Unidos» .
Ante este posible cambio, la India se vería obligada a buscar nuevos socios estratégicos, acelerar acuerdos bilaterales y fortalecer sus alianzas con China, Rusia y la Unión Europea para satisfacer las necesidades de sus más de 1.400 millones de habitantes .
En los últimos meses , la administración Modi ha desplazado su atención de Estados Unidos y la ha centrado en aumentar su cooperación con los BRICS, participando activamente en varias cumbres y foros empresariales como la Cumbre de los BRICS en Kazán , el Foro Empresarial BRICS en Moscú, ambos el pasado octubre de 2024, y la reciente 25.ª Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en septiembre de 2025, presidida por el presidente chino Xi Jinping. Además, se están organizado encuentros como el Diálogo Empresarial India-Rusia durante la feria Uttar Pradesh International Trade Show (UPITS) , el próximo viernes 26 de septiembre, para discutir nuevas oportunidades de inversión y cooperación tecnológica. De hecho, tanto la India como Rusia han prometido aumentar su comercio bilateral anual en un 50 % en los próximos años, con el objetivo de alcanzar los 100.000 millones de dólares en el año 2030 .
Alianzas estratégicas y comercio bilateral
En los últimos diez años, las relaciones entre la Unión Europea y la India han ido aumentando considerablemente, con un crecimiento de casi un 90 %. Esta cooperación formal comenzó en junio de 2000 con la primera Cumbre India-UE, celebrada en Lisboa, y desde entonces se han llevado a cabo dieciséis encuentros más.
En 2004 , durante la 5.ª Cumbre India-UE en La Haya, se produjo un punto de inflexión en esta evolución. Ambas partes establecieron una “asociación estratégica», consolidándose como socios comerciales, promoviendo la cooperación política, económica y de seguridad, y el intercambio de ideas para su modernización y crecimiento. Antes de 2004, su relación se centraba principalmente en la cooperación técnica y el diálogo político. Sin embargo, desde entonces, ambas partes decidieron elevarla para afrontar los retos globales y aprovechar su potencial mutuo.
En 2006, durante la 6.ª Cumbre India-UE celebrada en Nueva Delhi, se estableció el Plan de Acción Conjunto, que sirvió como hoja de ruta para la asociación estratégica entre ambos. Más adelante, en 2018 , la Unión Europea adoptó una nueva estrategia para profundizar esta relación. Durante la 15.ª Cumbre India-UE, celebrada por videoconferencia en 2020, se aprobó una ambiciosa hoja de ruta para 2025, orientada a reforzar su cooperación en ámbitos prioritarios en la cooperación política, económica, sostenible y tecnológica.
En 2007 comenzaron las negociaciones para un Acuerdo de Libre Comercio (FTA por sus siglas en inglés), pero se suspendieron en 2013. Más adelante, en 2022, coincidiendo con el 60.º aniversario de sus relaciones bilaterales, se reanudaron las conversaciones, mostrando la voluntad de ambos de fortalecer sus acuerdos y lazos económicos. Este acuerdo busca eliminar o reducir significativamente los aranceles y barreras no arancelarias para facilitar el intercambio de bienes y servicios, especialmente en sectores como tecnología, automoción, energías renovables, productos farmacéuticos, semiconductores, hidrógeno limpio y defensa. Además, busca fomentar las inversiones bilaterales en sectores estratégicos, promover estándares sostenibles y digitales, y reforzar la cooperación en seguridad, energía y conectividad.
El valor estratégico de este acuerdo ha sido destacado por el Primer Ministro indio, Narendra Modi, y la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quienes han declarado que el comercio entre ambos se ha triplicado en los últimos 20 años , posicionando a la UE como el actual mayor socio comercial de la India.
Este acercamiento no solo ha demostrado la intención de fortalecer los vínculos bilaterales entre la India y la Unión Europea, sino también de crear una visión compartida de un orden internacional más multipolar, fomentando el crecimiento mutuo y una mayor presencia global. Mientras la UE considera a la India un socio clave en Asia, la India ve en Europa una alternativa estable y tecnológicamente más avanzada frente a la volatilidad de otros mercados.
Con las nuevas medidas económicas, la necesidad estratégica de ampliar sus mercados entre ambos se ha intensificado. Europa quiere diversificar sus proveedores y reducir su dependencia de China, mientras que la India busca estabilidad en sus exportaciones. Por lo tanto, un acuerdo bilateral puede ofrecer una alternativa estable y predecible en las políticas comerciales de otras grandes potencias. Al colaborar, ambos socios pueden reducir o mitigar los riesgos, mejorar su resiliencia y reducir su dependencia de un solo mercado.
Comercio e inversiones: oportunidades mutuas
Actualmente , la Unión Europea es el segundo socio comercial más importante de la India, superando los 120.000 millones de euros anuales y con más de 6.000 empresas europeas en la India. El comercio entre ambos incluye una amplia gama de productos textiles, agroalimentarios, químicos, farmacéuticos, servicios digitales y tecnología, joyería, automóviles, etc., reflejando la diversidad de ambas economías.
Para la India, el mercado europeo representa una fuente clave de inversión, tecnología y acceso a un mercado de alto poder adquisitivo, siendo su principal destino de exportación. Por otro lado, la India representa el 2,4 % del comercio total de mercancías de la Unión Europea en 2024, posicionándose como su noveno socio comercial, muy por detrás de Estados Unidos con un 17,3 %, China con un 14,6 % y Reino Unido con un 10,1 % . Aunque este porcentaje es relativamente bajo para la UE, las importaciones indias son importantes ya que contribuyen a la diversificación de proveedores, el acceso a productos competitivos y fortalecen las cadenas de suministro en sectores clave, reflejando una relación creciente con un mercado emergente de gran potencial estratégico.
Tanto Bruselas como Nueva Delhi han mostrado su interés en fortalecer una conexión económica más amplia, a través de acuerdos que abarquen materias primas, servicios, inversiones, cadenas de suministro estratégicas como la energía baja en carbono, los semiconductores, el hidrógeno verde, la tecnología y la sostenibilidad. Dado que presionar a la India para que se distancie de Rusia sería ineficaz, Bruselas ha optado por seguir adelante con las negociaciones a pesar de la presión de Estados Unidos. Ambas partes están trabajando en acuerdos importantes. Desde hace varios años, se está negociando un Tratado de Libre Comercio (TLC), aunque aún se encuentra en una fase decisiva. Este acuerdo busca reducir aranceles, desbloquear inversiones y fortalecer cadenas de suministro, con el objetivo de fortalecer una mayor integración en sus sectores más destacados como la tecnología, las energías renovables y la agroindustria. Aunque se espera que el TLC se finalice en 2025, aún quedan asuntos críticos por resolver.
También se está preparando un Acuerdo de Protección para las Inversiones (API) que ofrezca seguridad jurídica y mecanismos de resolución de disputas y un Acuerdo sobre las Indicaciones Geográficas (IG), destinado a proteger productos regionales de ambas partes.
No obstante, aún existen temas pendientes por resolver, entre ellos se encuentra el acceso a mercados de bienes. La India busca seguir manteniendo aranceles respectivamente altos en sectores específicos —como el textil, productos agrícolas y acero— para salvaguardar su industria local y alimentaria; en cambio, la UE pide unas reducciones más ambiciosas. Asimismo, la India quiere establecer también medidas de protección en los sectores de servicios digitales, financieros y movilidad de profesionales cualificados, mientras que la UE busca una mayor apertura que favorezca su crecimiento económico .
Un mayor acceso a los mercados agrícolas e industriales podría beneficiar a la India, promoviendo el intercambio de manufactura avanzada y energía limpia, y diversificando el riesgo de depender de otros mercados. Asimismo, un acuerdo comercial permitirá a empresas europeas reducir la vulnerabilidad ante medidas unilaterales de terceros y facilitará cadenas de suministro más resilientes .
España: un socio con potencial creciente
Aunque España no es el primer socio europeo de la India y no lidera las negociaciones del TLC, su papel dentro de la UE y su creciente relación bilateral con la India posicionan al país como un socio relevante. En 2023 y 2024, el comercio bilateral alcanzó varios miles de millones de dólares .
El pasado 28 y 29 octubre de 2024 el presidente español Pedro Sánchez realizó una visita oficial a la India , donde se celebró el IV Foro de CEOs España-India en Mumbai (celebrado por primera vez en 2014 ). Durante la reunión, ambos países reconocieron la necesidad de impulsar su cooperación en áreas estratégicas e incentivar sus inversiones, reafirmando también la importancia del TLC con la Unión Europea. Se destacó la importancia de la colaboración en sectores como la digitalización, las energías renovables y las infraestructuras, y se presentó a España como “base ideal” para las empresas indias, aprovechando también el dinamismo del sector tecnológico indio con la llegada de profesionales cualificados. Asimismo, España puede actuar como puente entre la India y América Latina gracias a su posición geográfica y vínculos históricos con la región.
Las exportaciones entre España y la India incluyen el intercambio de maquinaria, energías renovables, automoción, textiles, productos químicos y farmacéuticos, y bienes de consumo. Empresas españolas como Inditex han ampliado su presencia en el mercado indio, beneficiándose del dinamismo económico del país. Un posible TLC UE–India puede significar para estas empresas menos aranceles, más seguridad jurídica y más oportunidades en infraestructuras, energías renovables y digitalización en la India .
Más allá del comercio, se han impulsado iniciativas bilaterales en educación, turismo, innovación y cultura. En 2024 ambos países acordaron celebrar el Año Dual India-España de Cultura, Turismo e Inteligencia Artificial en 2026 , coincidiendo con el 70.º aniversario del establecimiento de sus relaciones diplomáticas. Esta iniciativa busca fortalecer aún más los lazos culturales, académicos y económicos a través de actividades culturales y educativas. Se espera que durante el año 2026 ambos “harán el máximo esfuerzo para impulsar la presencia cultural del otro en sus museos, ferias de arte, festivales de cine, literatura, encuentros de arquitectos y círculos de debate y pensamiento”.
Conclusión: un nuevo equilibrio global
En un mundo marcado por los cambios constantes y la rivalidad geoeconómica, las nuevas medidas económicas estadounidenses podrían ser el motor que acelere un nuevo acercamiento entre países, creando nuevas oportunidades para la colaboración geopolítica, comercial y tecnológica.
Con este nuevo contexto global, la India y la Unión Europea buscan establecer una colaboración estratégica que vaya más allá del comercio. Para Europa, reforzar las relaciones con Nueva Delhi es una apuesta por la estabilidad y la diversificación; para la India, es un medio para contrarrestar las tensiones con Washington y aprovechar el potencial de un mercado avanzado con alto poder adquisitivo.
Un Tratado de Libre Comercio entre la India y la UE podría ser uno de los acuerdos comerciales más importantes de la década. Reorganizaría las cadenas de suministro y reduciría los riesgos, marcando un punto de inflexión en la reestructuración del comercio internacional y presentando nuevas perspectivas para naciones como España, que ya han demostrado su compromiso con esta asociación. Sin embargo, su alcance real dependerá de cómo se resuelvan las áreas sensibles: la contratación pública, los servicios, la agricultura y la industria automotriz.
En este escenario, España, con su participación proactiva, tiene la oportunidad de consolidar su posición como socio en la relación euroasiática, demostrando que las relaciones internacionales requieren enfoques multilaterales y adaptables, en lugar de limitarse estrictamente a bloques, y fomentando un foro para la comunicación y el entendimiento intercultural.







