22/07/2025 | Actualidad > AsiaView
Después de años de inactividad, la reanudación en 2024 de las conversaciones para un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Filipinas marca un progreso significativo en su vínculo económico. La meta es simplificar el comercio, reducir barreras arancelarias y no arancelarias, incrementar los flujos inversores y crear, en definitiva, un marco más predecible para las empresas de ambas partes.

La UE es actualmente uno de los principales inversores y socios comerciales de Filipinas, y el acuerdo permitiría aumentar el acceso a un mercado en expansión, que cuenta con más de 110 millones de consumidores. Para Filipinas, representaría una ocasión para diversificar sus exportaciones, modernizar sectores fundamentales y potenciar su integración en las cadenas globales de valor. Las compañías europeas también obtendrían ventajas al tener un mejor acceso a recursos estratégicos y áreas como las energías renovables, la digitalización y las infraestructuras.

Estado y evolución del diálogo comercial UE–Filipinas

Las interacciones comerciales entre la Unión Europea y Filipinas se encuentran reguladas por el Acuerdo Marco de Colaboración y Cooperación, activo desde marzo de 2018, que define compromisos de cooperación en áreas políticas, económicas y sociales. Asimismo, desde 2014, Filipinas se beneficia del régimen SPG+ del Sistema de Preferencias Generales, lo que le permite exportar una variada gama de productos a la UE con aranceles reducidos o inexistentes, a cambio de cumplir con acuerdos internacionales sobre derechos humanos, laborales y sostenibilidad.

En abril de 2007, la UE comenzó conversaciones con todos los países de la ASEAN para un pacto regional de libre comercio. No obstante, tras la interrupción de este método multilateral en 2009, se decidió proseguir con diálogos bilaterales, como ocurrió en Filipinas.

Las conversaciones para un Tratado de Libre Comercio entre la UE y Filipinas iniciaron oficialmente en 2015. Se llevaron a cabo dos rondas, la última en febrero de 2017. Luego, el procedimiento se detuvo por más de ocho años, en gran medida debido a las inquietudes de la UE sobre la condición de los derechos humanos y el Estado de derecho en Filipinas.

La situación dió un giro en julio de 2023, cuando el nuevo presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declararon su deseo de reanudar las negociaciones. El relanzamiento se concretó en marzo de 2024, y las dos partes están actualmente en etapa preparatoria para una nueva ronda, con el fin de conseguir un acuerdo ambicioso que modernice y fortalezca la relación económica bilateral.

Agenda de negociación: comercio, inversiones y sostenibilidad

El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Filipinas aspira a ser amplio, moderno y equilibrado, alineado con los objetivos económicos y sostenibles de ambas partes. Las áreas de negociación incluyen tanto aspectos tradicionales del comercio como elementos clave de la economía verde y digital.

Uno de los pilares fundamentales del acuerdo es el acceso al mercado. Se busca la eliminación progresiva de barreras arancelarias y no arancelarias para bienes industriales, agrícolas y pesqueros, así como la liberalización de servicios, incluidos los financieros, digitales y de transporte. También se negocia la apertura del mercado de contratación pública, lo que permitiría a empresas europeas y filipinas competir en igualdad de condiciones en licitaciones gubernamentales.

Un aspecto fundamental es la salvaguarda de las inversiones. Se opera bajo un marco legal sólido y previsible que brinde mayor confianza a los inversionistas, especialmente en áreas clave como infraestructuras, energías renovables, tecnología y producción avanzada.

De acuerdo con las prioridades de la UE, el pacto contempla un capítulo sólido sobre comercio y desarrollo sostenible (TSD). Este incluye compromisos obligatorios en relación con derechos laborales, protección del medio ambiente, combate al cambio climático y buen gobierno, alineados con la actualización de la política TSD aprobada por la Comisión Europea en 2022.  Filipinas, constituye uno de los líderes en la transición ecológica dada su alta capacidad minera y sus grandes niveles de minerales como el níquel, el cobre y el cobalto, fundamentales para la transición ecológica y la producción tecnológica.

Asimismo, se tratan temas técnicos como los procedimientos sanitarios y fitosanitarios (MSF), la protección de la propiedad intelectual, incluidas las denominaciones de origen, y la colaboración regulatoria en áreas emergentes como la economía digital y la transición energética.

En conclusión, el pacto tiene como objetivo no solo facilitar el comercio entre ambos países, sino también fomentar un entorno económico más claro, competitivo y sostenible para ambas naciones.

Más allá del comercio: beneficios clave del tratado

La firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Filipinas tendría un impacto positivo para ambas economías.

Para la UE, abriría nuevas oportunidades comerciales e inversoras en un mercado dinámico como el filipino, además de facilitar el acceso a materias primas estratégicas necesarias para la transición verde y digital. También reforzaría su presencia en la región Indo-Pacífico y reduciría la dependencia de otros mercados asiáticos.

Para Filipinas, representaría un impulso a sus exportaciones, ampliando su acceso al mercado europeo más allá del actual régimen SPG+. Asimismo, favorecería la llegada de inversión europea y contribuiría a la modernización de su economía, especialmente en sectores como energía, industria y servicios digitales.

En conjunto, el acuerdo serviría para consolidar una relación económica más profunda, sostenible y mutuamente beneficiosa.

Conclusión

El reinicio de las conversaciones entre la Unión Europea y Filipinas representa un avance significativo en la construcción de una relación económica más robusta, actual y estratégica. En un entorno de cambio mundial, el eventual pacto de libre comercio tiene como objetivo no solo facilitar el comercio de bienes y servicios, sino también atraer capitales, impulsar sectores estratégicos y promover la transición ecológica y digital en ambas economías.

Para la UE, constituye una ocasión para consolidar su influencia en el sudeste asiático y garantizar el acceso a recursos y mercados en crecimiento. Para Filipinas, el acuerdo podría transformarse en un recurso fundamental para diversificar sus exportaciones, actualizar su estructura productiva y atraer inversión europea de alto nivel.

Departamento de Economía y Empresa de Casa Asia