25/06/2025 | Actualidad > AsiaView

I. Las raíces históricas de la amistad

Los vínculos entre China y Pakistán son de los más sólidos en Asia, a menudo descritos como una «amistad de hierro». Este lazo no es nuevo; posee profundas raíces históricas, culturales y estratégicas que se originan en la antigüedad. La histórica Ruta de la Seda, una extensa red de comercio y cultura que enlazaba China con el mundo islámico y Europa, ya conectaba de manera indirecta las regiones que hoy corresponden a estos dos países.

A lo largo de los siglos, esta ruta fue recorrida por comerciantes, académicos y aventureros. Uno de los legados más importantes de esta relación temprana es la influencia del budismo, que se trasladó de la India a China pasando por lo que actualmente es Pakistán. Las ruinas de Gandhara y Taxila, en la actual área de Pakistán, son un indicio de este legado compartido.

En la era contemporánea, sobre todo después de la fundación de Pakistán en 1947, los dos países hallaron similitudes estratégicas. Desde su reconocimiento, China ha fortalecido sus lazos con Pakistán, impulsados por intereses económicos y geopolíticos

II. La nueva Ruta de la Seda: el corredor económico China-Pakistán (CPEC)

En el siglo XXI, esta relación histórica ha adoptado una nueva configuración mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por su nombre en inglés), igualmente conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Iniciada en 2013 por el presidente chino Xi Jinping, esta audaz estrategia tiene como objetivo revitalizar y ampliar las antiguas rutas comerciales a nivel mundial. Su parte central en Pakistán es el Corredor Económico Pakistán-China (CPEC).

El CPEC consiste en una serie de proyectos cuya inversión supera los 60.000 millones de dólares, abarcando carreteras, puertos, ferrocarriles y plantas eléctricas. El elemento central de esta iniciativa es el puerto de Gwadar, ubicado en el suroeste de Pakistán, que brindará a China un acceso directo al mar Arábigo, eludiendo el estrecho de Malaca, una vía que históricamente ha estado bajo el control de potencias competidoras.

De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, este corredor no solo favorece el crecimiento económico de Pakistán, sino que también refuerza la integración regional y beneficia a toda Asia Central. Para Pakistán, se anticipa que esta infraestructura impulse considerablemente su economía, creando puestos de trabajo, captando inversión extranjera y modernizando su frágil sistema energético y de transporte.

Del mismo modo, el puerto de Gwadar, situado en la costa suroeste de Pakistán, es fundamental en la colaboración económica entre China y Pakistán, y cumple una función estratégica en el ambicioso proyecto chino de la Franja y la Ruta (BRI, en inglés). China ha realizado inversiones significativas en el desarrollo de este puerto, convirtiéndolo de una instalación portuaria pequeña a un importante centro logístico con alcance regional. Esta inversión es parte del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), una red de carreteras, trenes y áreas industriales que enlaza el oeste de China con el mar Arábigo, reduciendo considerablemente las rutas comerciales chinas hacia África y Oriente Medio. La edificación de infraestructura en Pakistán, abarcando carreteras, represas, plantas de energía y obras ferroviarias, tiene como objetivo no solo reforzar los lazos bilaterales, sino también aumentar la influencia geopolítica y económica de China en el sur de Asia. Este avance, no obstante, ha suscitado controversias en torno a la creciente dependencia de Pakistán de Pekín y las repercusiones de una deuda externa en aumento.

No obstante, la propuesta ha recibido críticas. Ciertos analistas (como menciona un informe de la BBC) alertan sobre el posible incremento de la dependencia económica de Pakistán hacia China y la carga de deuda que pueden ocasionar estas iniciativas. Asimismo, la situación de seguridad en Baluchistán, donde se localiza Gwadar, continúa siendo un reto considerable.

III. Geopolítica y futuro común

Las implicaciones de esta alianza van más allá de lo económico. En términos geopolíticos, la colaboración entre China y Pakistán representa un contrapeso a la influencia de India y Estados Unidos en la región. Pakistán, tradicionalmente enfrentado con India, ve en China un aliado militar y político crucial. Por su parte, China considera a Pakistán como un socio estratégico en su política de expansión hacia el oeste.

El fortalecimiento de esta relación ha incluido también cooperación militar, intercambios culturales y colaboración en temas como la lucha antiterrorista. En foros internacionales, ambos países suelen apoyarse mutuamente, mostrando una sintonía que pocas alianzas bilaterales mantienen con tanta constancia.

Sin embargo, existen incertidumbres sobre el futuro. Las tensiones internas en Pakistán, la presión de actores internacionales que ven con recelo la expansión china y los problemas de deuda podrían complicar la evolución del CPEC. A pesar de ello, tanto Islamabad como Pekín insisten en que el proyecto es beneficioso a largo plazo.

IV. Conclusión

Las conexiones entre China y Pakistán, con fundamentos históricos en la vieja Ruta de la Seda, se han renovado con la Nueva Ruta de la Seda y el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). Este megaproyecto no solo altera infraestructuras y economías, sino que también redefine las alianzas geopolíticas en Asia.

Más que un simple corredor comercial, el CPEC representa un emblema de colaboración estratégica, con repercusiones que trascienden a ambas naciones. Para Pakistán, implica posibilidades de crecimiento, pero también el peligro de una mayor dependencia de China y problemas internos, como conflictos en áreas delicadas como Baluchistán. Para China, el éxito del CPEC es fundamental para su seguridad energética y su influencia global.

A pesar de los obstáculos, los dos países continúan apoyando este modelo de cooperación sur-sur como una opción al enfoque occidental de desarrollo. En última instancia, el CPEC representa una perspectiva común de futuro que podría generar estabilidad e integración regional, o, por el contrario, provocar nuevas tensiones en una de las áreas más estratégicas del planeta.

Departamento de Economía y Empresa de Casa Asia