18/06/2025 | Actualidad > AsiaView

El panorama político de Corea del Sur está más polarizado que nunca.  El 3 de diciembre de 2024, el país vivió uno de los momentos más tensos de su democracia, cuando el expresidente del Partido del Poder Popular (PPP), Yoon Suk-Yeol declaró la ley marcial, acusando a la oposición (Partido Democrático) de actividades antiestatales y de simpatizar con Corea del Norte.

La respuesta de la ciudadanía coreana fue rotunda. Miles de ciudadanos se manifestaron en las calles, mientras que el Parlamento, dominado por la oposición, votó por unanimidad para revocar la medida en cuestión de horas. La presión popular y legislativa obligó a Yoon a retirar la ley marcial, pero el daño ya estaba hecho. El 14 de diciembre, el Parlamento aprobó su destitución por abuso de poder, convirtiéndose en el tercer presidente surcoreano en ser destituido por este motivo.

Perspectiva política

La declaración de la ley marcial expuso la fragilidad de las instituciones democráticas surcoreanas y profundizó la polarización política entre liberales y conservadores. El expresidente Yoon fue destituido en diciembre de 2024 y se convocaron nuevas elecciones presidenciales anticipadas. Celebradas el 3 de junio de 2025, el líder del Partido Democrático, Lee Jae-myung, fue elegido presidente con una amplia mayoría, obteniendo 17.287.513 votos, lo que representó el 49,4% del total. Su principal oponente, Kim Moon-soo del PPP, recibió 14.395.639 votos (41,1%). Estas elecciones obtuvieron un récord histórico de participación según la comisión Electoral Nacional, donde más de 35 millones de coreanos ejercieron su derecho a voto.

Sin embargo, el nuevo presidente, Lee Jae-myung se enfrenta a una situación de profunda polarización política. Ya en los resultados electorales, puede apreciarse que la sociedad sudcoreana esta dividida entre dos mitades, existiendo un posicionamiento binario entre los dos grandes partidos políticos de Corea del Sud. Lee deberá intentar una mayor unidad nacional que permita una buena gobernabilidad, y que una a la población sudcoreana

Perspectiva internacional

Los dos principales partidos de Corea del Sur tienen notables diferencias en cuanto la perspectiva internacional. El Partido del Poder Popular (PPP) aboga por un presupuesto sólido, los valores familiares tradicionales, y un claro distanciamiento de Corea del Norte.

En cuanto al Partido Democrático, el nuevo presidente Lee Jae-myung adopta una postura más conciliadora con Corea del Norte. El presidente ordenó la suspensión de las transmisiones con altavoces a lo largo de la zona desmilitarizada, buscando reducir las tensiones y restaurar la confianza entre ambos países. Su administración también ha instado a Pyongyang a reanudar las conversaciones sobre desnuclearización, en un contexto donde el líder norcoreano Kim Jong-un ha mostrado una postura más pragmática en las negociaciones.

Lee subraya además la importancia de una alianza trilateral de seguridad entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Lee es consciente de que Corea del Sur depende militarmente de Estados Unidos, por lo que si bien las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Corea del Sur podrían ir en aumento. se espera al mismo tiempo un equilibrio entre el pragmatismo y los intereses nacionales.

En cuanto a China, en su primer contacto con el presidente Xi Jinping, ambos líderes acordaron fortalecer la cooperación económica y de seguridad, destacando la importancia de mantener relaciones bilaterales estables y respetuosas. Además, Lee ha enfatizado la necesidad de una política exterior pragmáticaque priorice los intereses nacionales y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos

Perspectiva económica

A nivel económico, el nuevo presidente opta por intentar centralizar el control sobre la política económica.

Como primera medida, Lee ha propuesto un presupuesto suplementario de al menos 30 billones de wones (aproximadamente 20.600 millones de dólares) para estimular la economía. Este plan incluye medidas para aliviar el aumento de los precios de los alimentos y apoyar a las pequeñas empresas. Además, se han extendido los recortes fiscales sobre el combustible hasta agosto y se han mantenido las reducciones de impuestos sobre los automóviles hasta fin de año para apoyar al sector automotriz.

En cuanto a la transformación digital, Lee ha propuesto la creación de un «Fondo de Inversión Popular» financiado con inversiones estatales en inteligencia artificial (IA).

A nivel social, el presidente ha prometido construir al menos 1 millón de viviendas públicas a precios asequibles y ha propuesto la introducción de «préstamos básicos» para todos los ciudadanos, independientemente de su historial crediticio, con tasas de interés bajas Asimismo, Lee ha criticado las propuestas del Partido del Poder Popular para reducir los impuestos sobre sucesiones y ha prometido no apoyar tales recortes. En cambio, ha propuesto aumentar las deducciones fiscales para los hogares que heredan viviendas, permitiendo que más personas mantengan sus hogares sin tener que venderlos para pagar impuestos.

Conclusión

Con una situación política y social polarizada, el liderazgo de Lee Jae-myung se desarrolla en un momento de profundos cambios y tensiones en la sociedad surcoreana. Su agenda económica y social se presenta como progresista y redistributiva, apostando por el fortalecimiento del Estado de bienestar, mientras que en política exterior busca reducir tensiones con Corea del Norte y adoptar un enfoque pragmático en sus relaciones internacionales.

Sin embargo, en el ámbito social hay que destacar que su enfoque en cuestiones como los derechos del colectivo LGBTIQ+ y el feminismo revela una estrategia marcada por la cautela y el cálculo político. Su renuencia a adoptar reformas claras en favor de estos colectivos, bajo el argumento de la “falta de consenso social”, pone de manifiesto los límites del progresismo institucional en una sociedad aún profundamente conservadora en temas de género y diversidad.

Este equilibrio entre modernización y contención refleja uno de los mayores desafíos de su gobierno: avanzar hacia una sociedad más inclusiva sin enfrentarse con los sectores tradicionalistas del electorado. En este contexto, Lee se enfrenta a la difícil tarea de transformar demandas sociales urgentes en políticas concretas, sin profundizar la polarización ni comprometer su legitimidad.

En conjunto, el gobierno de Lee Jae-myung encarna tanto una oportunidad como una encrucijada. Su capacidad para enfrentar la polarización política, promover una economía más equitativa, gestionar una diplomacia inteligente y avanzar en derechos sociales será determinante para consolidar un nuevo contrato social en Corea del Sur. El éxito de su mandato dependerá no solo de sus propuestas, sino de su habilidad para traducirlas en transformaciones reales sin rehuir los debates fundamentales que la sociedad surcoreana aún mantiene pendientes.

Departamento de Economía y Empresa de Casa Asia