14/04/2009 | Actualidad > AsiaMedia
Corea del Norte ha vuelto a desafiar a la Comunidad Internacional, provocando una escalada de las tensiones militares en el noreste de Asia. El 5 de abril lanzó un misil balístico intercontinental que, según fuentes militares de los EEUU, tras sobrevolar Japón y recorrer unos 3.100 kilómetros cayó en el Océano Pacífico. En cambio, Pyongyang afirma haber lanzado exitosamente un satélite de comunicaciones que una vez situado en órbita empezó a transmitir las inmortales canciones revolucionarias de Kim Il-Sung y Kim Jong-Il. Pero los EEUU, Corea del Sur y Japón insisten en que ningún satélite u objeto entró en órbita ni se detectaron transmisiones o señales

Corea del Norte ha vuelto a desafiar a la Comunidad Internacional, provocando una escalada de las tensiones militares en el noreste de Asia. El 5 de abril lanzó un misil balístico intercontinental que, según fuentes militares de los EEUU, tras sobrevolar Japón y recorrer unos 3.100 kilómetros cayó en el Océano Pacífico. En cambio, Pyongyang afirma haber lanzado exitosamente un satélite de comunicaciones que una vez situado en órbita empezó a transmitir las inmortales canciones revolucionarias de Kim Il-Sung y Kim Jong-Il. Pero los EEUU, Corea del Sur y Japón insisten en que ningún satélite u objeto entró en órbita ni se detectaron transmisiones o señales.

De todos modos, el lanzamiento del cohete constituye un duro golpe a las esperanzas depositadas en el proceso de negociación para la desnuclearización norcoreana, que se impulsó en el marco del Grupo de los Seis (EEUU, China, las dos Coreas, Japón y Rusia) tras los Acuerdos del 17 de febrero de 2007. En este año el proceso avanzó positivamente e incluso se reforzó el diálogo político y la cooperación económica entre Seúl y Pyongyang con ocasión de la cumbre inter-coreana celebrada del 2 al 4 de octubre de 2007. Sin embargo, las relaciones se deterioraron cuando Lee Myung-bak llegó a la presidencia surcoreana. Es cierto que este pidió más reciprocidad y condicionó la ayuda al Norte a que, a su vez, se cumpliesen los compromisos de llevar a cabo una completa desnuclearización. Pero Pyongyang no cumplió su compromiso de entregar una lista completa de sus programas nucleares antes de finalizar 2007. Y cuando finalmente entregó esta información, no permitió a los EEUU ni a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) llevar a cabo una verificación directa y fehaciente de lo declarado. Exigió a los EEUU que su país fuese borrado de la lista de países que apoyan el terrorismo, condición que la Administración Bush cumplió el pasado octubre. Y aún así, tampoco permitió una inspección internacional de las instalaciones nucleares norcoreanas. Y existe el temor que el régimen estalinista prosiga secretamente con su programa nuclear, enriqueciendo uranio para fines militares. Algunos informes de los servicios de inteligencia de los EEUU consideran que Corea del Norte podría poseer suficiente uranio para seis o más bombas nucleares.

Corea del Norte tomó el 31 de enero la decisión unilateral de dar por terminados los acuerdos firmados entre los dos países, y mantiene una creciente actitud de confrontación con Seúl que incluso ha afectado negativamente a las actividades económicas del complejo industrial de Kaesong. También ha rechazado los envíos de ayuda humanitaria ofrecidos por los EEUU. Y lo peor es que, desde diciembre, ha quedado en un punto muerto el proceso de negociación que se llevaba a cabo en el marco del Grupo de los Seis. Algunos analistas explican la actuación norcoreana como un intento calculado para posicionarse con más y mejores cartas en su mano cara unas negociaciones directas con la administración estadounidense de Barack Obama. La apuesta norcoreana consiste ahora en condicionar su compromiso de desnuclearización, más allá del contenido de los Acuerdos de 2007, a lograr ‘previamente’ un reconocimiento y una normalización de las relaciones con los EEUU. Corea del Norte se considera un poder nuclear y quiere mantenerlo y aumentarlo en la medida que le confiere una mayor capacidad para presionar y negociar directamente con los EEUU, excluyendo, si puede, a Corea del Sur y Japón. Y están jugando fuerte incluso con fuego a pesar de las advertencias hechas en su día por Hillary Clinton durante su primera gira asiática y de las más recientes del presidente Barack Obama. Esta pretensión norcoreana ha provocado si cabe una mayor cooperación entre Washington, Tokio y Seúl para reaccionar coordinadamente ante las crecientes amenazas de Pyongyang.

¿Cuáles son las razones que pueden explicar la situación actual? Cabe analizar algunos factores internos y externos. Kim Jong-Il persigue un doble objetivo: a) mantener el control político interno y el mantenimiento del régimen y b) obtener más concesiones políticas y económicas de los EEUU y Corea del Sur.

a) El pasado 8 de marzo se celebraron las elecciones para renovar los miembros de la 12ª Asamblea Popular Suprema. Se trata de una simple formalidad que se celebra cada 5 años en un país controlado por un partido único, el Partido de los Trabajadores, que designa un solo candidato para presentarse a cada una de las circunscripciones electorales. También Kim Jong-Il fue elegido diputado con el voto unánime y el 100 % de participación en la circunscripción militar nº 333. Kim Jong-il acumula en sus manos además de la Presidencia del país, los cargos de Presidente de la Comisión de Defensa Nacional y Secretario General del Partido de los Trabajadores.

Tras los rumores que han circulado en los últimos meses sobre el estado de salud de Kim Jong-Il tras sufrir un infarto en agosto de 2008, el lanzamiento del satélite o misil fue concebido como una espectacular acción de propaganda e imagen para reforzar el liderazgo del dictador ante su pueblo y las fuerzas militares armadas. Cabe incluso la posibilidad que Kim Jong-Il aproveche la coyuntura para anunciar la elección de uno de sus tres hijos como futuro sucesor dinástico en el régimen norcoreano. No es una casualidad que el ensayo tuviese lugar unos días antes del solemne acto de inauguración de la Asamblea Popular Nacional (9 de abril) que ha de confirmar la reelección de Kim Jong-Il como Presidente de la Comisión de Defensa Nacional, de la celebración del cumpleaños de Kim Il-Sung presidente ‘eterno’ del país (15 de abril) y del Día de las Fuerzas Armadas (25 de abril). Puede calificarse como un locura que uno de los países más pobres del mundo dedique una parte substantiva de su presupuesto a la fabricación de misiles mientras su población carece de las necesidades alimenticias y sanitarias, básicas para asegurar su subsistencia.

b) Han vuelto a sorprender negativamente los movimientos estratégicos de Corea del Norte desde enero en el frente exterior. La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca parecía ofrecer a Pyongyang una nueva y mejor oportunidad para alcanzar acuerdos con los EEUU. En vez de aprovecharla, el régimen comunista decidió incrementar la tensión militar con Corea del Sur e imponer nuevas condiciones a los EEUU para la desnuclearización norcoreana. Y a pesar de las previas y claras advertencias de Washington y de sus aliados, llevó a cabo el lanzamiento del misil. La táctica norcoreana no es nueva sino ‘déjà vue’ en 1998 y 2006. Vuelve a jugar con fuego y a utilizar el ‘chantaje militar e incluso nuclear’ como un arma para pervivir el régimen comunista. Y sigue haciendo caso omiso a las presiones exteriores. Se vale de la inoperancia demostrada una y otra vez del Consejo de Seguridad de las NNUU, incapaz incluso de hacer cumplir las resoluciones aprobadas en 2006 o de reaccionar ahora ante la nueva acción norcoreana. Reunido a petición de Japón con carácter de urgencia, el mismo domingo 5 de abril, no acordó ninguna medida tras tres horas de discusiones. Se abrió un enfrentamiento entre las posiciones de los EEUU, Corea del Sur, Japón e incluso la UE por un lado y las de China y Rusia por otro. Los primeros exigían una resolución condenatoria porque consideran que el lanzamiento del misil o satélite constituía una clara violación de la Resolución 1718 aprobada en 2006 después de que el Norte lanzase un misil balístico y detonase su primer ensayo nuclear. China y Rusia, con derecho a veto, y otros miembros del Consejo de Seguridad, como Libia y Vietnam, insistieron en que el lanzamiento de ‘un satélite’ de comunicaciones no viola las resoluciones 1698 y 1718 de las NNUU.

Pero lo que preocupa a los EEUU no es tanto lo que ha ocurrido ahora como lo que puede deparar un futuro con países como Corea del Norte aumentando sus capacidades o tecnología nucleares. Pyongyang ha demostrado un progreso substancial en el dominio de la tecnología para el lanzamiento de misiles intercontinentales. El Taepodong-2 voló esta vez hasta unos 3.100 kilómetros, doblando la distancia que el Norte alcanzó con el lanzamiento del Taepodong-1 en 1998. Solo es cuestión de tiempo que Pyongyang logre fabricar un misil capaz de alcanzar largas distancias y susceptible de amenazar directamente el territorio de los EEUU. Una hipótesis que estos y Japón no pueden tolerar a un país de las características de Corea del Norte. También preocupa que Pyongyang pueda vender, como parece ya haber hecho en alguna ocasión, sus conocimientos y capacidades nucleares a terceros países. Es sabido que ha habido contactos con Pakistán, Siria e Irán.

Llegado a este punto no es fácil imaginar como se va a restablecer a corto plazo el diálogo bilateral y en el marco en el Grupo de los Seis sin ‘perder la cara’. EEUU ha calificado como una provocación inaceptable el ensayo nuclear realizado por Corea del Norte, precisamente el 5 de abril, el mismo día que el presidente Barack Obama exponía en Praga a la Comunidad Internacional su plan para reducir arsenales y frenar la proliferación nuclear. Los estadounidenses y sus aliados han quedado en evidencia y deberán medir muy bien que pasos van a dar a partir de ahora. Japón y Corea del Sur, ante la creciente amenaza norcoreana, podrían impulsar y mejorar sus capacidades militares. Sorprende como China no ha podido persuadir a su vecino sobre la inoportunidad y las posibles consecuencias internacionales del ensayo. No puede ser positivo para China un incremento de las tensiones militares en sus fronteras en plena crisis económica mundial y precisamente en el año de la celebración del 60º aniversario de la proclamación de la República Popular China. Por cierto, también se celebra este año el 60º aniversario del establecimiento de relaciones entre la Republica Popular China y Corea del Norte. China sigue teniendo una de las llaves maestras para resolver el conflicto intercoreano.

Cabe pensar que en la arriesgada acción norcoreana han pesado más los factores internos que externos. Siguen con su política de aislamiento para mantener el control interior alimentando el fantasma de los enemigos exteriores. En todo caso, ha provocado una mayor cooperación y coordinación entre EEUU, Japón y Corea del Sur. El presidente Lee Myung-bak invitado por Barack Obama visitará Washington el 16 de junio y ha visto como crece el apoyo popular a sus actuaciones relacionadas con Corea del Norte.

Jaume Giné Daví, profesor asociado del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor asociado de la Facultad de Derecho de ESADE, é investigador asociado del Igadi. Páxina web: www.jaumegine.cat

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