Casa Asia

Accesos directos



Cap_casaasia
Infantil > La liebre y el pez

La liebre y el pez

Cuentos
La liebre y el pez

¡Cuidado con explicar tus secretos! ¡Lee y descubre qué les ocurrió a la liebre y a su amigo, que tuvieron grandes problemas por hablar demasiado!

Había una vez un bosque hermoso que rodeaba un pequeño pueblo, donde vivía una liebre. Esta liebre iba a beber a menudo al río, donde nadaba alegremente un pececito.

Un buen día la liebre y el pez, que eran grandes amigos, se reunieron en la orilla del río, y comenzaron a charlar sobre los diferentes trucos que usaban para evitar ser cazados y cocinados a la sartén por los hombres.

El pez explicó que él, cuando los hombres lanzaban las redes a las aguas profundas, se ocultaba en las aguas superficiales, y cuando tiraban las redes en las aguas superficiales, se ocultaba en las profundas. Y listos.

Y la liebre dijo la suya. Explicó que ella, cuando los hombres cazaban en la colina cercana, se ocultaba en la colina lejana, y cuando cazaban en la colina lejana, se ocultaba en la cercana. Y listos.

Pero lo que ni la liebre ni el conejo sabían es que un cazador paseaba cerca de ahí, y pudo escuchar toda la conversación, muy sonriente, agazapado tras unos matorrales.

A la mañana siguiente, el hombre corrió entusiasmado a juntar unos cuantos vecinos de los alrededores para ir a cazar liebres. Lo intentaron en la colina más lejana, y nada. Pero al desplazarse a la colina cercana, ¡sorpresa! Capturaron la liebre.

Esa misma mañana, fueron al río, y lanzaron sus redes a las profundidades. Al no conseguir nada, las lanzaron a la superficie y ¡sorpresa! Capturaron al pez!

Los llevaron al pueblo, y los expusieron en el patio. Tanto la liebre como el pez se quedaron muy, muy quietos, como si estuvieran muertos, mientras ideaban un plan para escapar. El pez saltó hasta llegar a un charco de lodo que había por ahí cerca, y al verlo, el cazador lo llevó al río para lavarlo. El pez aprovechó la ocasión y, con un salto increíble, cayó de nuevo al río, libre.

La libre, por su lado, intentó huir, mientras el hombre volvía a casa para cocinarla. Corrió y corrió tanto como sus patitas se lo permitieron y, con un salto increíble, se adentró al bosque, libre.

Eso sí, ni la liebre ni el pez volvieron a explicar sus secretos, jamás.

 

Etiquetas

Desplegable
Share to Twitter Share to Facebook Share to LinkedIn Share to Google Reader Share to Yahoo Share to delicious Share to NetVibes Share to Digg Share to Menéame Share to La Tafanera Rss
Casa Asia
Casa Asia | Sede Social | Pabellón de Sant Manuel. Recinto Modernista de Sant Pau | Sant Antoni Maria Claret, 167 | 08025 Barcelona | +34 93 368 08 36
Centro Casa Asia - Madrid | Palacio de Cañete | Calle Mayor, 69 | 28013 Madrid | +34 91 360 01 94
© CASA ASIA 2016. Aviso legal. Producido por rodest