Introducción
Durante siglos, los caminos que cruzaban el continente euroasiático, conocidos como la Ruta de la Seda, representaron la principal vía de intercambio de los flujos de personas, bienes e ideas procedentes de Europa, el Mediterráneo Oriental, Asia Meridional, el Sudeste Asiático y Asia Oriental. Asia Central fue el centro de estos movimientos y representó la intersección geográfica de todos estos flujos. El Gran Juego del siglo XIX mostró el interés –y también las dificultades- de las grandes potencias coloniales para controlar los territorios centroasiáticos. Actualmente, como estados independientes desde hace menos de dos décadas, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán vuelven a marcar las agendas internacionales por razones varias: por poseer recursos energéticos –limitados, pero aún por explotar- necesarios para sus vecinos europeos y asiáticos, y por ser paso obligado entre los dos extremos del espacio geográfico euroasiático.
La conexión entre Europa y Asia Oriental por tierra es posible y, al igual que siglos atrás, ha renacido el interés de gobiernos y empresas por la misma, al ver en la revitalización de la Ruta de la Seda en el siglo XXI nuevas posibilidades de expansión económica y de limitación de la alta volatilidad del futuro de la seguridad energética. Tras la disolución de la URSS, los “5 –stanes” se proclamaron países independientes que tuvieron que asumir el coste de una transición política, económica y social, que aún están atravesando. Actualmente, la falta de infraestructuras de transporte dificulta el desarrollo de las economías de los países y ralentiza el acceso al bienestar de la población. Las instituciones internacionales multilaterales trabajan en Asia Central para el desarrollo de carreteras, trazados ferroviarios y comunicaciones que unan Asia y Europa a través de la región centroasiática. Europa busca aproximarse a los países centroasiáticos con nuevos acuerdos políticos, como se ha reflejado en la Estrategia de la Unión Europea para Asia Central 2007-2013 y en los esfuerzos políticos para la creación del “Corredor Sur” para el trazado de oleoductos y gasoductos desde Asia Central hasta Europa Oriental para hacer contrapeso al fuerte control de los recursos energéticos de Rusia. Por el lado asiático, China ya ha invertido 100.000 millones de dólares en la construcción de carreteras y ferrocarriles que mejoren su conexión con la región centroasiática a través del Turquestán Oriental (Región Autónoma china de Xinjiang).
Sin embargo, los países de Asia Central siguen vinculados a un escenario regional cada vez más complejo y a una realidad nacional marcada por el déficit en alguna de las variables vinculadas a la gobernanza: la situación de la institucionalidad económica, el afianzamiento de un sistema político democrático, la consolidación del Estado de Derecho y el desarrollo de su sociedad civil. La importancia del análisis de la situación de la gobernanza en la región para iniciar cualquier proyecto de inversión o cooperación en la región es la razón de ser de esta publicación conjunta del Observatorio Asia Central y del Programa GovernAsia de Casa Asia, que pretende reseñar tanto los líneas generales de la región en materia de gobernanza como el diferente camino político, económico y social que han tomado cada uno de los países. [+]
Eva Soms Bach
