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Dorothy Ko, profesora de Historia de la Universidad de Columbia |
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Asistentes a la conferencia observando los zapatos 'loto dorado' de Ko |
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Dice una leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto, símbolo con una clara alusión poética a los placeres sensoriales. Dorothy Ko, profesora de la Universidad de Columbia, describió la esencia de esta práctica, que se ha mantenido durante diez siglos, en la tercera conferencia del ciclo sobre "El erotismo en China", organizado por Casa Asia.
Se desconoce todavía el orígen exacto del vendaje de los pies en China pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales como respuesta al intento de la Dinastía Manchú de prohibirlo.
Con el paso del tiempo, el significado se volvió absolutamente opuesto -de realzar la gracia de los movimientos a restringirlos-, adaptándose a los valores femeninos defendidos por Confucio: la vida doméstica, la virtud, la maternidad y el trabajo manual.
El ideal erótico del 'pie de loto' A pesar del cambio de significado, la sensualidad inicial, lejos de perderse se acentuó y el 'pie de loto' era considerado la parte más erótica del cuerpo de la mujer. Sin embargo, para que los pies se convirtiesen en loto dorado -obra de arte y objeto de deseo- debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos.
Dice un dicho chino, "Un cara bonita, es un regalo del cielo, un par de pies bonitos es trabajo mío". Y ese duro trabajo empezaba a la edad de cinco o seis años, de las manos de las madres, siempre que éstas pudiesen permitirse mantener a la hija sin trabajar fuera de casa.
El ritual de iniciación "Encerradas en la habitación" -explica Ko- "la madre le cortará las uñas de los pies y se los vendará". El momento propicio para la iniciación era revelado tras una consulta astrológica y en el día elegido se ofrecían a los dioses pasteles de arroz para que éstos permitiesen que los pies de su hija fuesen tan suaves como esos pasteles. Desde ese día y durante más de seis meses -hay autores que hablan de un par de años- la hija sentirá un dolor insoportable "hasta que el nervio se muera y deje de sentir ningún tipo de dolor".
Con los pies vendados las niñas podrán caminar, pero deberán hacerlo con pasitos minúsculos y no conseguirán alejarse mucho de su casa, por lo que muchos consideran que esta práctica era un instrumento de opresión machista. Sin embargo, la ponente expuso que "la dominación masculina sobre la mujer a través del vendaje de los pies es una razón importante pero no es suficiente para explicar que esta práctica se mantuviese durante mil años".
Después de una exhaustiva investigación a lo largo de una década, Ko considera que hay, al menos, otras tres razones para el vendaje: la actitud china hacia el sexo y el placer sexual, los pies vendados como símbolo de feminidad y como símbolo también de status.

El sexo: fuerza regeneradora Al contemplar las pinturas del libro de arte erótico chino Dreams of spring, puede observarse que muchas veces los amantes están en un jardín o en otros escenarios naturales. Ko ofrece una explicación: "En China el sexo es visto como una fuente regeneradora de la naturaleza y el placer sexual femenino como un elemento clave para alargar la longevidad del hombre y esto es muy diferente de la concepción católica de la sexualidad".
En este entorno natural, destaca la ropa interior de la mujer y sus zapatos, que no se quitará nunca en presencia del hombre, ni siquiera durante el acto sexual: "La naturaleza no es tan bonita como la cultura", dice Ko. El vendaje es una manera de rehacer el cuerpo para esconder la naturaleza y así despertar la imaginación erótica de lo oculto y lo prohibido.
Símbolo de feminidad y status Además de los motivos eróticos, Ko subrayó que "los chinos dan mucha importancia a cubrir los cuerpos con ropa porque ésta es una de las diferencias entre el ser humano y el animal".
A su vez, la ropa, las joyas y, muy especialmente, los zapatos se convierten en símbolos de status, por la calidad de los materiales y la minuciosidad de los bordados, y de feminidad, ya que en el pensamiento chino la diferencia de género no es tanto biológica sino cultural.
La desaparición de esta tradición milenaria El vendaje de los pies, el símbolo más característico de la identidad femenina en la China tradicional, fue prohibido en 1911 y duramente perseguido por el gobierno comunista. Sin embargo, según Ko, el motivo principal de su desaparición fue un nuevo cambio de significado, propiciado por la influencia extranjera en el siglo XIX.
Empezó a atacarse la costumbre de vendar los pies como algo insano y bárbaro y como obstáculo para la modernización del país. Las mujeres de las regiones costeras, identificándose con las posturas europeas, rechazaron pronto continuar la tradición con sus hijas y poco a poco, el significado negativo de esta práctica fue pentrando también en el interior de China, donde en 1957 se vendaron por última vez los pies de una china.
Se ponía fin entonces a una tradición de mil años de antigüedad muy paradójica: la deformación de los pies llegó a convertirse en el símbolo máximo de belleza y erotismo y el dolor diurno quedó justificado por las posibilidades de placer nocturno.
--------- Para ampliar información sobre el vendaje de los pies en la China tradicional:
* Artículo de Sina.com
* Capítulo de Aching for beauty, libro de Wang Ping en que ofrece una visión muy crítica de esta práctica.
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